Xi Jinping pidió al G20 la aplicación «plena y efectiva» del Acuerdo de París. (EFE)

La espesa nube negra que cubre China contradice los compromisos ambientales asumidos por el presidente Xi Jinping, suscritos en el Acuerdo de París, y que ahora exige cumplir a otras naciones.

Aunque el líder comunista insistió este fin de semana en una reunión virtual del G20 en pedir “la aplicación plena y efectiva” de los acuerdos que obligan a los 125 países miembros a reducir las concentraciones de dióxido de carbono para 2030, según informó EFEsus iniciativas avanzan en dirección contraria.

La petición se divulga mientras la “nación asiática planea construir 22 nuevas centrales termoeléctricas de carbón, una de las fuentes de energía más dañinas”, apunta ABC.

Se estima que estas centrales emitirían casi la misma cantidad de dióxido de carbono que todos los autos vendidos cada año en Estados Unidos, asegura el medio.

Pero esta situación no formó parte del discurso de Xi Jinping, quien aseguró que su país está esforzándose por «acelerar el crecimiento de nuevas industrias energéticas más ecológicas», justificando que «en los últimos cinco años, China ha liderado la producción y ventas de vehículos de nueva energía».

Una solicitud ambigua

“Más cooperación” es otra de las solicitudes que elevó el mandatario chino, según destacó EFE. Su expectativa es que los respaldos se encaminen a la reducción de la degradación de la tierra, la conservación de los arrecifes de coral y la limpieza de plástico de los océanos.

Pero a sus peticiones, las complementó reiterando que «China seguirá defendiendo el sistema multilateral del comercio basado en reglas, transparente, no-discriminatorio, abierto e inclusivo».

Esta postura genera dudas sobre el éxito de sus promesas. Según Infoabe “en la medida en que China no cambie su modelo de producción y desarrollo, será casi imposible cumplir con los objetivos del milenio”.

Hasta ahora las emisiones absolutas “aumentan por el auge de su capacidad de fabricación y su demanda de bienes de consumo en el exterior” y el “ritmo es demasiado lento” para producir energías renovables, apunta el medio.

La reducción de 39 % del presupuesto para las energías renovables durante el primer semestre de 2019 y el aumento de 6 % de la extracción de carbón revelan su tendencia contradictoria con las medidas vociferadas.

Más peligroso que la Unión Europea

“La cantidad de dióxido de carbono que China libera a la atmósfera por cada uno de sus habitantes es mayor que la de los 28 países de la Unión Europea juntos”, revela BBC.

Las alertas de contaminación son parte de la vida diaria en la nación donde el uso de máscaras se impuso antes de la pandemia del COVID-19 para combatir las impurezas del aire que según BBC superan “500 veces por encima” de lo considerado como “peligroso” mientras que un millón de muertes se registran por esta causa, revela National Geographic.

Las partículas PM 2,5 son las más peligrosas en esa nación.  Estas son una mezcla de sustancias químicas orgánicas, hollín, metales y polvo que penetran en el cuerpo a través de la respiración y pueden llegar hasta el sistema circulatorio.

Inversiones de poco alcance

Para retener las emisiones 410 000 toneladas de CO2 al año, China invirtió 129 millones de dólares en una planta para transformar el carbón en gas.

Este proyecto piloto de la provincia de Shaanxi llega tarde, considerando el trabajo que ya han hecho 17 países, entre ellos, Brasil, Estados Unidos, Canadá, Noruega, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Canadá.

La meta de China es transportar hasta sus yacimientos de petróleo en Qiaojiawa, a 140 kilómetros de distancia, el gas reciclado para sustituir el calor con la inyección de gases en los depósitos de petróleo.

El plan tiene detractores debido a que «ver la captura de carbono como una solución más factible que la adopción de energías renovables a la hora de alcanzar las metas ecológicas de cara a 2020 o 2050 permite continuar utilizando gas y carbón».

La más peligrosa

En la actualidad, Tangshan es el centro de la industria pesada y la quema de carbón en el país asiático, reseña NG.

En esta ciudad que produce cemento, productos químicos y más de 5 % del acero del mundo, “las camionetas cargadas con grandes barras de acero se encuentran estacionadas en los bordes de las carreteras”.

El titulo de ser el “vertedero del mundo” tiene sus fundamentos en “las partículas contaminantes que quedan en el aire y son transportadas a otros lugares a través del viento y las tormentas. Los alimentos se contaminan, y también el agua de los océanos”.

Pese a esto, “hay quien puede pensar que la contaminación en China está muy lejos pero lo cierto es que cualquier tipo de contaminación en cualquier lugar termina afectando a gran parte del planeta”, reseña el portal especializado en temas ambientales TWEnergy.

Se estima incluso, según una investigación de la Universidad de Texas A&M, reseñada por este portal, que “la contaminación de China puede estar alterando las tormentas en el Pacífico, haciéndolas más intensas y cambiando su trayectoria, influyendo en el clima del planeta”.

Condiciones inestables persisten

Los niveles de contaminación en China aumentaron tras relajarse las medidas más estrictas para combatir la pandemia del coronavirus, después de que se redujese durante el confinamiento, destacó Niudiario. 

«Hay claras señales de que la recuperación de China de la crisis provocada por el COVID-19 está revirtiendo las mejoras en la calidad del aire», afirma el informe realizado por el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA, por sus siglas en inglés) divulgado por este medio.

Según el informe, el confinamiento registró un «impacto dramático» en el consumo de gasolina y la calidad del aire en los 30 días posteriores a las festividades del Año Nuevo chino a finales de enero.

En febrero la media nacional de los niveles de partículas PM 2,5 cayó 33 % mientras que los de dióxido de nitrógeno (NO2) lo hicieron un 40 %.

Con el retorno a las actividades, el medio afirma que “se incrementaron especialmente los niveles de dióxido de nitrógeno, dióxido sulfúrico y las partículas finas”.

Esto significa una “recuperación sucia liderada por los sectores más altamente contaminantes», afirma Niudiario.

Un acuerdo crítico

En un breve discurso grabado en la Casa Blanca, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, participó en la región del G20 para defender su gestión en temas medioambientales.

El mensaje se centró en condenar duramente el Acuerdo de París, del cual retiró a EE.UU. y al que Joe Biden ha prometido regresar. Trump afirma que este pacto “fue diseñado para matar a la economía estadounidense”, destacó EFE.

«Me niego a entregar millones de empleos estadounidenses y a enviar billones de dólares estadounidenses a los peores contaminadores y transgresores ambientales del mundo, y eso es lo que hubiera sucedido», añadió.

Su par de Brasil, Jair Bolsonaro, participó de la jornada de la Cumbre de Líderes del G20 y en su intervención virtual indicó que su Gobierno ”preservará y protegerá la Amazonía y el Pantanal”, dos biomas fuertemente golpeados este año por la deforestación y los incendios, reseñó EFE.

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