Ilustración de Alexander Almarza, @almarzaale

@SoyJuanette

Esta es una columna muy especial para mí. No es que las otras no lo hayan sido, pero es que justo el 17 de noviembre estoy celebrando 5 años de mi primera presentación en este hermoso camino que es la comedia.

Sé que Reuben Morales un día me dirá: “Ya deja de agradecerme tanto que te metiera en esto. Por favor no lo hagas más porque estoy cansado… la próxima vez que lo hagas te bloqueo de WhatsApp, Instagram, Facebook y hasta de Tinder (aclaro que Reu no es mi match jajaja). Pero aquí voy: gracias Reuben por meterme en este maravilloso mundo que me cambió la vida para bien.

Recuerdo perfectamente cuando tomé la decisión de meterme de lleno en la comedia. Yo venía escribiendo tímidamente algunos artículos satirizando noticias para no volverme loco, pues en esa época trabajaba en un periódico y veía todo lo terrible que pasaba no solo en el mundo, sino en mi país, por lo que necesitaba, sin duda, algo de humor para hacer catarsis.

Todo ocurrió un martes, cuando en la extinta Cadena Capriles organizaron un evento en el auditorio para celebrar el Día del Periodista. Se trataba de un show de stand op donde tres comediantes nos harían reír por casi una hora. El espectáculo se llamaba “Lo demás es monte y culebra”, y estaban bajo la producción de Greisis. Y los artistas eran Franchutte, Jairo “Guitarreao” y Reuben Morales. La verdad no paré de reír. Pero además del show, lo que más disfruté fue la manera en la que se conectaron mis hoy colegas con el público.

En ese entonces, en ese espacio maravilloso que fue la Redacción Única o “La RU”, se vivían tiempos de polarización extrema; ya se conocía que la empresa sería vendida a un empresario ligado al gobierno y eso nos tenía a muchos algo preocupados; mientras que otros estaban muy felices (no tenían idea de lo que vendría después).

Durante los 45 minutos de show, todos nosotros, chavistas, opositores, magallaneros, caraquistas y hasta los de los Tiburones no reímos juntos. Gracias a ese show comprendí que hay dos cosas que pueden unir a una sociedad resquebrajada: el deporte y el humor. Y como no me gusta hacer ejercicios, opté por la segunda.

Después de la presentación me acerqué a saludar a Reuben, a quien conocía porque una vez fui a entrevistar a Laureano Márquez. Y él, que era su productor y guionista, me recibió. También felicité a Jairo y a Fran por sus actuaciones; y hasta les pedí una foto. Luego de eso Reuben me invitó a participar de su taller Aprendo Stand Up. Con ello me cambió la vida.

Me inscribí sin pensarlo y comencé mis clases en la sede del Hogar Croata, ubicado en Chacao, en el este caraqueño. Ahí conocí a grandes personas que, como yo, estaban buscando darle un giro a su vida o tal vez simplemente expresarse mejor y perder el miedo escénico.

Cuando llegué a la primera clase estaba muy nervioso, hasta me cuestioné si hacía lo correcto. Estando en la puerta del Hogar Croata vi un letrero que decía “Clases de Stand Up”, así que me armé de valor y traspasé esa reja que dictó un antes y un después.

Con el taller de Reuben estuve varios meses. Conocí a Judy Carter, Lenny Bruce, Pryor, Chacovachi, y a Guillermo Selci (quien después se convertiría en mi amigo). Aprendimos de todo, desde cuál es el mejor micrófono para hacer stand up, cómo sacar el mic del pie, hasta a escribir una rutina cómica. Por primera vez en años estaba volando, me sentía invencible.

Podría decir que la comedia es mi lugar seguro, ese espacio ideal donde soy feliz y de donde no me quiero ir jamás.

No puedo dejar de recordar que tenía mucho miedo la primera vez que me subí al escenario; pero sin embargo eran más las ganas que el miedo. Lo más cumbre es, que después de 5 años, me sigue dando terror cada vez que subo.

Finalmente se vino la graduación, que era nada más y nada menos que en Teatrex El Bosque, un gran teatro en Caracas. Se trataba de una muestra donde personas desconocidas pagarían una entrada para vernos. Estaba temblando, pero cuando escuché la primera risa lo dejé fluir y descubrí que jamás podré dejar de hacer comedia.

Tengo recuerdos hermosos no solo del show, sino del ambiente que se respiraba detrás del escenario, donde todos nos dábamos ánimo, y reinaba la camaradería. Y una de las cosas que le agradezco a la vida fue que tanto papá como mamá estuvieron ahí y se rieron mucho.

Luego de la muestra hicimos otra función al día siguiente, 18 de noviembre 2015, y fue un llenazo total. De ahí nos fuimos a una arepera en Las Mercedes donde todos los comediantes que nos presentamos agarramos el producto de nuestra presentación e hicimos una gran fiesta. Ahí me puse triste, porque había terminado ¿Qué haría ahora?

Afortunadamente Reuben me llamó y me reclutó para su grupo de guionistas de humor, al que finalmente terminamos llamando “Comedy Factory”, aunque todos sabemos que en realidad debió llamarse “Pan y Nestea”. ¿Por qué? Pues porque escribíamos en El Real Past de Las Mercedes y siempre pedíamos varias cestas de un pan de sémola delicioso que vendían y varias jarras de Nestea.

De Pan y Nestea les cuento otro día. Solo quería usar este espacio para festejar mi llegada a este maravilloso mundo, que ciertamente está lleno de sacrificios, horas de soledad, de escribir y borrar, de probar chistes y que nadie se ría; pero también de grandes triunfos. Tal vez no se gane mucha plata, pero saber que todo lo malo que te pasó a ti, luego de ser pasado por el tamiz del humor, le alegró el día a una persona, y capaz hasta evitó que se suicidara, es el mejor pago del mundo.

Así que feliz aniversario Juanette, y deseo que vuelvan pronto las presentaciones para que disfrutes de lo que más te gusta.

¡Gracias a la comedia por salvarme!

Tutorial para escribir humor en pleno siglo 21, por Reuben Morales

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