Más de medio millón de personas protestaron en la Plaza de la Constitución este 21 de noviembre, exigiendo la renuncia del presidente Alejandro Giammattei y de los miembros del Congreso debido a la aprobación corrupta del Presupuesto 2021, cuyos montos benefician a la propia clase política, parte y representante de la oligarquía guatemalteca, y profundizan la deuda pública que debe costear el pueblo trabajador.

Durante las manifestaciones, la policía militar del país centroamericano reprimió violentamente a quienes protestaban y a los periodistas que hacían su trabajo, disparando los proyectiles lacrimógenos al cuerpo, modo que contradice criminalmente los protocolos. Cuerpos de socorro hablaron de más de 40 heridos por esta causa, y de alrededor de 30 personas detenidas y algunos comunicadores sociales.

Itzamná Ollantay es un prestigioso activista y defensor reflexivo de los derechos humanos y de la Madre Tierra, además de abogado, teólogo y antropólogo. En su blog escribió que, «Guatemala es un país conformado por una población total de cerca de 15 millones de habitantes, provenientes de pueblos Maya, Mestizo, Xinca y Garífuna (…) Es un país donde más de 10 millones de personas se encuentra en situación de pobreza, y la desnutrición infantil corroe a un promedio siete de cada 10 niños menores de cinco años».

Ollantay explicó que, «En contraste a esta realidad de miseria, Guatemala tiene un Producto Interno Bruto (PIB) de cerca de 70.000 millones de dólares que la convierte en el “país más rico de toda Centroamérica”, incluso de otros países del continente como Bolivia. Pero, la riqueza se encuentra inmoralmente acaparada por una decena de familias que se constituyen en una especie de casta. (…) Su presidente de la República recibe un total aproximado equivalente a ¡18.000 dólares mensuales!. En la Casa Presidencial, se gasta en comida diaria un promedio de más de ¡4.000 dólares! Cuando la gran mayoría de familias no tiene ni el equivalente a dos dólares para su sustento diario».

Además, Ollantay señaló que el Congreso está conformado por 160 diputados de diferentes partidos, incluidos de izquierda, que «acaba de apretar un poco más la tuerca del estrangulamiento al empobrecido pueblo de Guatemala».

El luchador de DDHH indicó que, «El Presupuesto General de la Nación para el 2021, aprobado sin debate por el Congreso de la República, en días pasados, no sólo incrementa el mismo en casi 25 por ciento, sino que suprime el poquísimo presupuesto de programas sociales como el “Hambre Cero” que lidiaba, de alguna manera, con la desnutrición infantil. Incrementa de sobremanera, sin mayor explicación, el presupuesto del Congreso de la República, el PARLACEN, entre otros», y remató informando que, «Lo más indignante para las y los guatemaltecos, que incluso incomoda a la misma casta señorial, es que dicho presupuesto se proyecta cubrir con más endeudamiento público. El país apenas recauda por impuestos y aranceles el equivalente del 50 por ciento de su presupuesto del 2021. El resto está proyectado cubrir por donaciones internacionales y por más deuda pública. Al momento, cada guatemalteco ya nacía con una deuda pública promedio equivalente a 1.300 dólares».

El gobierno de Guatemala, «de unidad nacional», al igual que prácticamente todos los parlamentarios, expresan los intereses de una clase dominante insignificante, rentista y parasitaria, que sólo garantiza incertidumbre y la reproducción de la miseria de la inmensa mayoría de la población indígena y mestiza del país.

Hasta el momento, y pese a la crisis de gobernabilidad expuesta en las manifestaciones populares, el presidente Alejandro Giammattei apenas ha considerado revisar algunos aspectos del Presupuesto 2021, gatillante inmediato de la revuelta social. Por su parte, y de manera oportunista y populista, el vicepresidente del país, Guillermo Castillo, ha intentado infructuosamente «desmarcarse» del presidente Giammattei y del Congreso, mostrando una cara amable, toda vez que hace parte orgánica del problema y del poder.