Extra Venezuela Aunque la Fiscalía estadounidense tenía dudas sobre la veracidad de la declaración financiera del piloto venezolano Alejandro Marín, quien fue detenido en Estados Unidos (EE. UU.) el pasado 19 de septiembre por transportar de forma ilícita en un Jet privado millones de dólares, apenas este viernes fue acusado de mentirle a las autoridades Federales luego de que sirviera como informante del caso de violación de sanciones contra Tareck El Aissami y el empresario Samark López.

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Según información publicada este viernes por el periodista de la agencia AP, Joshua Goodman, desde su cuenta Twitter, la “presentación ante la corte en Nueva York revela otra posible mentira a las autoridades de Estados Unidos por parte del informante en el caso de violación de sanciones contra el zar del petróleo de Venezuela Tareck El Aissami y el empresario Samark López”.

Esto podría dañar el caso contra El Aissami, ya que fortalece la tesis impulsada por la Administración de Nicolás Madruro que afirma que las autoridades estadounidenses «están recurriendo a acusaciones» falsas en contra de dirigentes socialistas para lograr un cambio de gobierno en Venezuela.

Goodman señala que “Marín afirmó que les había dicho a sus pilotos que López estaba en la lista de sancionados de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) y no podía seguir como cliente. Como prueba, entregó una foto de un picnic donde habría hecho el comentario. Pero la foto era de 2016, antes de que López fuera sancionado”.

El periodista también alega que los fiscales armaron el caso contra el ministro y el empresario, “gracias a Marín. Sin embargo, criticaron su credibilidad en la audiencia de fianza, argumentando que era un riesgo de fuga. ‘No se puede confiar en que el acusado siga las órdenes de la Corte’, dijeron los fiscales”.

Marin, de 46 años, dirige un negocio de vuelos fletados en el aeropuerto ejecutivo Opa Locka de Miami. Fue inscrito como fuente confidencial para ayudar a investigar al entonces vicepresidente El Aissami y su presunto líder, el empresario Samark López, según una persona familiarizada con el caso que habló de forma anónima para discutir la investigación en curso.

La Administración Trump sancionó a ambos hombres como capos de la droga en 2017, incautando cientos de millones de dólares de cuentas bancarias estadounidenses, dos yates, un avión privado y bienes raíces en Miami que, según dijo, eran ingresos ilegales de envíos de cocaína a carteles mexicanos coordinados al más alto nivel del gobierno y el ejército de Venezuela.