Obispos

Las alarmas están encendidas dentro del clero de la Iglesia católica en Venezuela por “la excesiva presencia de iraníes” para “fijar una base estratégica de carácter geopolítico».

Las alarmas están encendidas dentro del clero de la Iglesia católica en Venezuela por “la excesiva presencia de iraníes” para “fijar una base estratégica de carácter geopolítico».

El obispo Mario del Valle Moronta Rodríguez levantó la voz para denunciar a través de Infobae la presencia de 12 000 iraníes en el país.  Su acusación no es la única sino la de “muchísimos”, afirmó, mientras reconocía que hacía la denuncia “con mucho temor y temblor” ante un tema que urge en el prelado porque “ya no hay tiempo que perder”.

Moronta Rodríguez no cree que la relación entre Venezuela e Irán sea una mera “hermandad bilateral” sino más bien una complicidad subversiva. Para él, la cercanía “encierra todo un complejo conjunto de acciones y de compromisos que no se limitan a un simple gesto de fraternidad, sino a un hecho consumado”.

Un interés mayor

El interés de Irán no es recibir petróleo o compartir el uranio, aseguró el obispo. Eso sería, desde su punto de vista, muy «ingenuo». Su presencia «tiene un objetivo de tipo geopolítico; lograr un espacio de penetración en un lugar privilegiado de América Latina. Y lo consiguieron sin mucho esfuerzo y sin que hubiera reacciones en contra”.

El obispo sabe que el asunto ya no constituye un tabú diplomático al recordar que el canciller socialista, Jorge Arreaza, ha presentado a su par Mohamad Yavad Zarif como “el hermano querido”. De hecho, “Venezuela se convierte ahora de manera clara y ‘pacífica’ en un ‘partner’ (socio) de Irán, permitiéndole que ponga sus bases de operaciones en nuestro país”, declaró.

Carlos Paparoni, comisionado regional contra la corrupción del gobierno interino del presidente Juan Guaidó, coincide con dicha tesis al sostener que “la prolongación” de la relación es una “amenaza no solamente para la región sino para todas las américas” divulgó VOA, y considera que el mayor riesgo es que no se haga nada para enfrentar lo que se tiene encima”.

Todo es un plan macro

Las alianzas con Irán facilitan el plan del régimen de Maduro de “implementar de manera definitiva el Poder Popular”, señaló el sacerdote, que en su momento militó en la llamada «revolución bolivariana». Destacó que “cuando los ministerios comenzaron a recibir la denominación de ‘poder popular para’, tenía toda una intencionalidad oculta y estratégicamente se iba preparando la mente de la gente para ello”.

El próximo año está a la vuelta de la esquina y para su llegada, pronostica la consolidación del sistema. “Chávez siempre habló del 2021 como una fecha mítica”, afirmó. Está convencido de que con las fraudulentas elecciones parlamentarias convocadas por el chavismo se acabará la actual Asamblea Nacional.

Ese “será el comienzo del Estado comunal, con la desaparición definitiva de todo lo que huela a Cuarta República y al pasado”. Augura que se “eliminará todo lo que es importante desde los concejos municipales hasta cualquier tipo de organización social que aparezca en el ordenamiento jurídico venezolano. Sustituirán algunos nombres, por ejemplo, el de ‘parroquia’ cuyo origen es eclesiástico”.

Con laboratorios ideológicos

La propuesta del marxista italiano Antonio Gramsci inspira los planes mediante la creación de “laboratorios instalados para el proceso de ideologización”, subrayó el sacerdote, señalando que “en el pensamiento gramsciano la categoría de nacional-popular juega un papel central cuando habla de la hegemonía y de construir a como dé lugar ese poder popular”.

El objetivo es claro: “ir minando las capacidades de las instituciones, entre ellas el Estado”. Pero apunta que sobre esto “no hablan los sabios politólogos venezolanos. Todo esto lo obviaron porque no les interesaba, porque no le dieron mayor importancia o porque no entendieron las intenciones del régimen”.

El régimen se preparó

Visitar China permitió a Hugo Chávez y a su entorno importar la metodología del poder comunal, sostuvo Moronta, “cuya única misión es preparar todo lo relativo a la formación, constitución, dirección de las comunas”.

Por otra parte, percibe el deterioro de los servicios como agua, luz y el desabastecimiento de la gasolina como evidencia de las intenciones porque “parte de la política ideologizada para destruir el Estado es cambiar la sociedad”.

Finalmente, remató que “en la construcción del poder popular se vislumbran los cimientos de un proyecto propio de las clases subalternas que disputa hegemonía a los sectores dominantes”.

Recelo con el tema

Cuando el sacerdote habló por primera vez sobre el ese tema ante la Asamblea Episcopal descubrió recelo sobre la situación.

“Se me dijo que no había que tenerles miedo a ellos sino a los cubanos, con sus servicios de inteligencia». Y cuestiona que “casi ningún pensador, por no decir nadie, ha estudiado esta dura realidad.

Se lamenta de sólo encontrar “consenso en amigos, hermanos en el ministerio y otras personas, aunque no reacciones”.

Para él, el país está en un “abismo” y cualquier paso en falso lo conduciría al “precipicio”, por lo que es imperioso tomar conciencia del desastre, de lo que se viene, del tiempo que se ha perdido, de lo que pudo ser” porque “se impuso el pensamiento de asesores y expertos”.

Desafortunadamente, insiste el obispo, «hay demasiada ingenuidad” para enfrentar el tema, y señala como un ejemplo la consulta popular impulsada por el presidente Juan Guaidó.

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