«Una mezcla diversa de voces conduce a mejores discusiones, decisiones y resultados para todos«. Sundar Pichai (1972 – ) Director ejecutivo de Google

En el marco de la autocrítica por los errores cometidos por la oposición en estos 21 años está por supuesto, la tendencia de algunos partidos, que se consideran «grandes», a crear cogollos, los cuales se atribuyen la toma de decisiones y la vocería del diverso y amplio sector de la oposición democrática. Todo un mundo de exclusión y nada de inclusión. Es monopolio total. No hay derecho a pataleo.

Una vez que esos cogollos se han apoderado de las decisiones y vocería de la oposición la han utilizado con soberbia, arrogancia y de forma excluyente. El que no entre en el redil de sus imposiciones es calificado, sin fórmula de juicio, de traidor. Estás con nosotros o contra nosotros. En una sociedad polarizada, es como decir: «o aceptas mis decisiones o estás con los chavistas». Un burdo y grosero chantaje.

Esa desviación, hasta ahora, se mantiene. En todos los momentos estelares de la lucha contra el régimen usurpador, reviven el llamado G4 para imponer al amplio y diverso espectro de la sociedad democrática sus decisiones y atribuirse la exclusividad de la vocería. No hay consulta con nadie. Ellos piensan y deciden por todos y el que no esté de acuerdo es traidor y le hace el juego al régimen usurpador. Es blanco o negro. El monopolio es total.

Esa errada conducta nos tiene, una vez que pasan los eventos, rumiando nuestros fracasos. Nadie asume la responsabilidad. Los cogollos partidistas guardan un silencio prudencial y cuando se acerca otra batalla, resurgen de nuevo, reviven el G4 y no hay argumento que valga. Es por el camino que ellos señalan y punto. Lo hacen con arrogancia, soberbia y creyentes de ser dueños absolutos de la verdad y…el patio. El que disienta es enviado, por los modernos inquisidores, a la hoguera de la opinión pública señalado de traidor. Una forma sui géneris de entender la libertad y democracia.

Esa desviación hay que corregirla. En esa dirección comparto plena y absolutamente la propuesta de Antonio Ledezma, cuando propone que salgamos de la camisa de fuerza que impone el G4 a la sociedad democrática y pasemos al G-Todos. Y, ese G-Todos, debe ser construido desde las bases. No sé puede repetir la falla de origen del G4 que es una concentración de cogollos. El G Todos debe ser incluyente de todos los sectores democráticos y fundamentalmente de las bases de la sociedad democrática. La inclusión debe ser total.

La inclusión debe ser para la discusión, participación, toma de decisión y ejecución en todas las áreas que se presenten para enfrentar con éxito las batallas por venir. Todos los que anhelamos, queremos y luchamos por el cambio debemos ser invitados, consultados, incluidos y escuchados a la hora de emprender cualquier táctica o estrategia. Los resultados indiscutiblemente serán mejores. Y eso es vital.

En mi opinión esa estrategia unitaria para consolidar el G-Todos, debe iniciarse una vez que pasen los eventos de diciembre. El escenario que se vislumbra, luego del 5E-2021 es más horroroso que el visto hasta ahora y eso necesariamente nos tiene que encontrar unidos para enfrentarlo. La fuerza es la unión y, para que haya unión, debe haber inclusión. Vamos a construir, con mucha humildad, tolerancia y respeto el G-Todos. Es por el bien de todos.

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Autor: José “Cheo” Salazar
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Benito Zambrano

Editor Jefe de Extra Venezuela