Con el paso de los años las obras de arte se pueden ir deteriorando. Una de las misiones de nuestras instituciones es frenar o intentar detener esos daños. Y eso es precisamente lo que ha hecho Patrimonio Nacional con sus fondos: restaurar 169 obras y 156 marcos. Una de las obras que ahora podrá verse restaurada es Alegoría de la redención (1552), de Michel Coxcie, una pieza del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial pintada por las dos caras (en el anverso figura Cristo intercediendo por el mundo) que tenía varias reintegraciones que estaban cubriendo toda la superficie con motivo de intervenciones anteriores. “La virgen tenía la cara, parte del velo y un paño que le cubría parte del pecho. Cuando lo quitamos salió el pecho y al lado, en el cielo, se ven dos gotas de leche que le dan más sentido a la pieza porque la iconografía de la virgen en esta obra es de madre del mundo”, explica la restauradora Magdalena Parreño. Con el sexo masculino, amplía, ocurrió lo mismo en dos piezas del Palacio de Riofrío que “fueron cubiertas por motivos de pudor”, señala.

Patrimonio Nacional ha invertido más de 1,9 millones de euros en la restauración de todas estas piezas pertenecientes a las Colecciones Reales, localizadas en 14 Reales Sitios ubicados en cuatro comunidades autónomas: Islas Baleares, Castilla La Mancha, Castilla y León y Comunidad de Madrid. Con esta campaña de restauración, que se ha llevado a cabo durante los últimos 32 meses, la institución pretende detener los procesos de deterioro que presentaban las obras o restaurarlas de forma integral: capa pictórica, soporte, bastidor y marco. “Es la primera vez que hacemos algo que lleva dos años y medio de trabajo. Lo fundamental es que las obras recuperen toda su lectura y, principalmente, detener los procesos de deterioro que sufren”, apunta Ángel Balao, jefe del departamento de Restauración de Patrimonio Nacional.

Cacería de leones (1662), del artista Jan Frans Soolmaker y procedente del Palacio Real de la Granja de San Ildefonso, es otro de los títulos que han recuperado su plenitud. En ella han trabajado dos restauradoras durante tres meses a tiempo completo. El estado en el que recibieron la pieza era delicado, con “el lateral izquierdo abierto y roto, con desgarros de hasta 20 centímetros que hemos tenido que cerrar con papel japonés”, recuerda Charo Bartolomé, una de las encargadas de su restauración. Todo el cielo de esta obra presentaba “repintes muy duros” que han tenido que limpiar con “disolvente y a golpe de bisturí”. Además, la limpieza sacó a la luz una flor de lis en el ángulo inferior derecho que determina que pertenecía a Isabel de Farnesio. 

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El antes y el después de ‘Cacería de leones’, de Jan Frans Soolmaker

La restauración de estas obras se ha llevado a cabo mediante un proceso de encomienda ejecutado por la empresa pública Tragsatec, a través de un equipo de 12 restauradores que han trabajado en dependencias de la planta principal del Palacio Real de Madrid, habilitadas para la ocasión como taller de restauración, bajo la dirección y supervisión de los profesionales de Patrimonio Nacional. 

Otra de las piezas, en la que ha trabajado Ana Duque, es Bodegón de caza muerta, un cuadro de un artista flamenco anónimo datado en el segundo tercio del siglo XVII perteneciente al Palacio Real de la Almudaina, que llegó con mucha suciedad. “Al limpiarlo vimos que tenía abrasiones que no cubrían la tela original. Hay un pato en la pintura que no se sabía qué era. Cuando recibes un cuadro de estas características piensas que los que trabajan en el palacio no lo van a reconocer”, comenta. Junto a ellas se encuentran también Cristo entre la Virgen y San Juan Bautista, otra pieza de un artista flamenco anónimo de la segunda mitad del siglo XVI que se encuentra en el Monasterio de las Descalzas Reales, Alegoría del Árbol de la Vida y el Juicio Final, que Pedro de Burgos pintó en el último tercio del siglo XVII, y San Juan Bautista, de autor italiano pero desconocido datado en la primera mitad del siglo XVII, ambas procedentes del Colegio de Doncellas Nobles Toledo,

La presidenta de Patrimonio Nacional, Llanos Castellanos, ha asegurado que esta campaña de  restauración “es un excelente ejemplo del esfuerzo que esta institución está haciendo por recuperar su patrimonio histórico-artístico, que es el patrimonio de todos, y por la creación de un modelo de gestión integral y equilibrado”. La muestra más evidente de la apuesta por impulsar este nuevo modelo de gestión, continúa, “es que las obras restauradas proceden de catorce Reales Sitios diferentes ubicados en cuatro comunidades autónomas”. 

El antes y el después de ‘El Árbol de la Vida y el Juicio Final’, de Pedro de Burgos

El departamento de Restauración de Patrimonio Nacional se ha encargado de realizar todas las pruebas analíticas necesarias y, para ello, se ha contado con los técnicos del laboratorio químico de la institución. Durante la campaña también se han realizado radiografías completas de las obras o reflectografías IR de los cuadros para identificar mejor las técnicas empleadas por el autor de cada obra e, incluso, intervenciones anteriores o posteriores. Asimismo, se han seleccionado las obras teniendo en cuenta que estas formarán parte de los distintos planes de restauración de los diferentes Reales Sitios o que fueran de notable factura y grandes dimensiones, susceptibles, por lo tanto, de ser expuestas y que hasta ahora se encontraban, en buena parte, almacenadas debido a su degradado estado de conservación. 

Para mostrar al público la labor que han llevado a cabo la institución ha creado un espacio en su web que permite descubrir el proceso de  restauración de algunas de las principales obras de esta campaña. De este modo, se podrá comprobar el estado de la obra antes de su restauración y cómo ha quedado tras los trabajos realizados. En total, 169 obras procedentes de 14 Reales Sitios como los Monasterios de Las Descalzas y La Encarnación, la Granja de San Ildefonso, el Palacio Real  y el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, entre otros.

@scamarzana