ALTO – ¿LA ANTIBLOQUEO?

La embajada de Venezuela en Moscú organizó el pasado viernes 13 un encuentro con empresarios de alto nivel presidido por la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien llegó un día antes a la capital rusa. Delegados de numerosas empresas participaron en el evento, que tuvo lugar en un hotel del centro de Moscú; entre ellas la petrolera Tatneft, que ofreció la construcción de refinerías petroquímicas y la producción de gas y petróleo; y el Grupo Rushydro, un conglomerado que propuso dotar a la central hidroeléctrica Simón Bolívar, antes conocida como la Represa Raúl Leoni, de un sistema que controle su estado técnico.

La instalación colapsó en marzo de 2019 provocando el mayor apagón de la historia de Venezuela.

En ese momento Maduro y sus portavoces atribuyeron el hecho a un ataque cibernético y electromagnético del que responsabilizaron a Estados Unidos. ¿Las pruebas? Ninguna (en eso se parecen tanto a Trump y sus pruebas de fraude). Aparte del factor principal como ha sido la creciente y enorme corrupción roja-rojita en 21 años -que ha hecho millonarios a varios militares del más alto círculo de confianza de Chávez y Maduro-, añádale la desidia, el abandono y el despido de personal calificado.

Lo más significativo del encuentro en Rusia fue la oferta de entregar algunas empresas del Estado -o las  expropiadas al sector privado que producían y fueron desmanteladas por los encargados- sin ninguna licitación u oferta, proyecto o programa, trámite o impedimentos de por medio, utilizando la nueva e ilícita Ley Antibloqueo.

 ¿UNIDAD MILITAR?

En otros puntos de los acuerdos “reafirman el compromiso de seguir desarrollando la alianza bilateral en el plano multilateral en defensa de la paz, en rechazo a las injerencias del extranjero y a las medidas unilaterales coercitivas, en defensa de los principios que rigen el derecho internacional, a pesar de las maniobras y presiones que EE. UU. y sus gobiernos serviles ejercen en el marco de los organismos multilaterales… Hacer énfasis en los esfuerzos sostenidos del Gobierno bolivariano en la protección de los derechos del pueblo, a pesar de las acciones del gobierno estadounidense encaminadas a obstaculizarlo”.

Reafirman “el apoyo a las gestiones que el Gobierno ruso viene desarrollando con miras a alcanzar la pacificación en los conflictos de Siria, Libia y Nagorno-Karabaj”. Se muestran agradecidos por la reapertura de la ruta aérea Moscú-Caracas. Y vuelven a “reafirmar el compromiso de seguir desarrollando la alianza bilateral en el plano multilateral en defensa de la paz, en rechazo a las injerencias del extranjero y a las medidas unilaterales coercitivas, en defensa de los principios que rigen el derecho internacional, a pesar de las maniobras y presiones que EEUU y sus gobiernos serviles ejercen en el marco de los organismos multilaterales”.

¿QUÉ URDEN?

En la reunión –a solicitud de Maduro a Putin- comenzaron “agradeciendo el respaldo del Gobierno ruso, con las posiciones asumidas en defensa de la soberanía y la independencia de la República Bolivariana de Venezuela ante las nuevas acciones de chantaje y amenazas de uso de la fuerza de EE. UU. contra el gobierno constitucional venezolano y sus autoridades”.

Desde Moscú un periodista ruso -amigo de varios años- me hizo llegar unos aspectos de los acuerdos que indican la “aaaperturaaaa” del gobierno de Maduro a cualquier planteamiento, negocio o cooperación que allá se urda. En el documento que firmaron resaltan “la importancia que tiene para nuestro país la aplicación de la Ley Antibloqueo como una propuesta orientada a facilitar la reactivación de la cooperación bilateral, en campos tan importantes como el comercial, científico tecnológico y agrícola; como parte de la estrategia para sortear los efectos de las medidas unilaterales coercitivas contra nuestro país, y exponer la nueva ‘ventana de oportunidades’, dirigida a todos aquellos nuevos actores económicos y productivos rusos que estén interesados en realizar inversiones en el país”.

Al mismo tiempo expresaron gratitud por “el apoyo brindado por el Gobierno ruso al suministrar insumos médicos para el combate de la pandemia de COVID-19; y destacar la forma heroica en que nuestro país viene conteniendo la propagación del virus, mostrando una de las más bajas cifras de contagios y fallecidos de la región latinoamericana, a pesar de las sanciones y el bloqueo actuales”.

También reiteraron “el agradecimiento del pueblo venezolano por las expresiones de las autoridades rusas en respaldo del Gobierno nacional en ocasión de la realización del proceso eleccionario parlamentario del 6 de diciembre de 2020, para el cual se han extendido invitaciones a varias personalidades rusas para que participen en el acompañamiento internacional como observadores”.

La farsa que están montando tendrá toda la promoción y la propaganda en los medios rusos y sus grupos de “influenciadores” en las redes sociales.

MEDIO – ¿SALUD Y MUERTES?

La farsa de la salud sigue vigente a pesar de la pandemia. En los 47 hospitales centinela, solo el 51 % cuenta con los kits de bioseguridad, necesarios para proteger al personal médico expuesto al virus. En el 28 % de los hospitales los kits están incompletos y en 15 % no hay. “Hospitales sin defensas” es parte de un trabajo en runrunes con más detalles.

Igualmente se demuestra que la gestión de Nicolás Maduro se ha empeñado en mostrar un manejo perfecto de la pandemia de SARS-CoV-2 y la enfermedad que causa, COVID-19. Sin embargo, en su afán de control dejaron un cabo suelto: que la curva de decesos evoluciona en paralelo con la de casos positivos, es decir, si aumentan los contagios aumentan las muertes.

Desafiando la lógica epidemiológica, los decesos en Venezuela repiten un patrón constante que se expresa en una franja recta imposible de justificar a menos que se trate de cifras manipuladas.

Las muertes oficiales no llegan a 1000, pero las estimaciones más prudentes las ubican alrededor de los 9000 casos.

Las muertes por COVID-19 en Venezuela tienen una peculiaridad: desde el inicio de la pandemia, el número diario de muertes reportadas por la gestión de Nicolás Maduro ha oscilado invariablemente entre cero y doce fallecidos. Nunca más de 12 y, curiosamente, jamás 11. Este patrón se repite independientemente del número de casos positivos que anuncien. Tras siete meses de pandemia siguiendo a rajatabla esa lógica, las muertes oficiales para el 15 de octubre sumaron 720 personas.

Entre el 13 de marzo y el 15 de octubre transcurrieron 217 días con reportes oficiales de casos y fallecimientos en el país, ofrecidos por la Comisión Presidencial para el Control y la Prevención de la Covid-19. En ese período, fueron más las veces que el gobierno venezolano reportó cero decesos (37,33 %). En segundo lugar está el reporte de ocho fallecimientos (8,76 %), y en tercero está el reporte de seis muertes por COVID-19 (7,83 %).

Contrastando con el comportamiento de la COVID-19 en el resto del mundo, en la pandemia que controla el chavismo aunque aumenten los casos positivos, los fallecimientos nunca varían.

Por cierto que el tema es propicio para contarles que una encuesta de la organización Médicos Unidos de Venezuela arrojó que más del 70 % de los grupos de trabajadores de la salud presentan síntomas de ansiedad y depresión.

 CABO VERDE Y CABOS ROJOS

Varios socios de Alex Saab -entre ellos estarían Álvaro Pulido y otros dos que operaban con las cajas CLAP desde México- ya habrían contactado con abogados en Estados Unidos para colaborar en las pesquisas sobre el preso en Cabo Verde. Ello, con el propósito de disminuir su penalización si aportan datos importantes de los corruptos negocios bajo el esquema de importación de alimentos y otros rubros con el colombiano aún detenido en Cabo Verde.

Esta información se la pasaron a Saab pretendiendo que acelere su deportación a EE. UU., pues si no las pruebas de sus socios le quitarán importancia, es decir valor, a sus declaraciones ante el juez de la causa en Miami. Eso significa que le disminuirían posibilidades a un mejor arreglo si es posterior al de otros involucrados.

 ¿MAESTROS DEL ENGAÑO?

La colega Marianna Párraga, de Reuters, lanzó un tuit que deja ver muchas de las tramas que han inventado los corruptos de Irán, Rusia y Venezuela: “¿Quiere saber cómo los compradores fantasmas en #Rusia y las tácticas de envío copiadas de otra nación sancionada, #Irán, se han convertido en el bote salvavidas de Venezuela para mantener el flujo de petróleo a los mercados bajo las #sanciones de Estados Unidos? Te mantendré informado”.

Su reporte en la agencia Thomson-Reuters da cuenta de cómo el pasado 21 de agosto un petrolero llamado Otoman atracó en la terminal petrolera de Jose en la costa de Venezuela para cargar 1,82 millones de barriles de crudo pesado, según documentos internos de la petrolera estatal. El petrolero Elisabeth Knutsen, posteriormente etiquetado como “Knut” y uno de varios petroleros mal identificados contratados por compañías fantasmas para exportar petróleo desde Venezuela, fue visto anclado frente a Las Palmas, cerca de las Islas Canarias, antes de partir hacia la terminal de José de Venezuela, operada por el Estado. Sin embargo, ningún petrolero con ese nombre está registrado en las principales bases de datos de envíos mundiales.

Para enturbiar aun más la situación, el identificador único del Otoman que figura en los documentos, un número utilizado por la Organización Marítima Internacional para identificar a los barcos, fue asignado a otro petrolero llamado Rubyni, según las bases de datos. El Rubyni se disolvió hace dos años, registran.

Las imágenes de satélite proporcionadas por TankerTrackers.com, un servicio de seguimiento de embarcaciones independiente, muestran que el barco fue desguazado en la costa de Bangladesh en 2018.

La identificación errónea del Otoman no es un error aislado, según documentos de la empresa vistos por Reuters, bases de datos de envío y registros corporativos, así como entrevistas con funcionarios estatales iraníes y cuatro personas cercanas al productor estatal de petróleo, Petróleos de Venezuela SA (PDVSA).

Desde que Estados Unidos impuso sanciones a Venezuela en 2019, la firma estatal y algunas agencias navieras han estado ignorando los protocolos para verificar la identidad del petrolero, dijeron fuentes cercanas a PDVSA. Esto es parte de una cortina de humo que, según un funcionario iraní, Teherán ha ayudado a desarrollar para que las exportaciones de petróleo de Venezuela puedan continuar.

 ¿LA DECENCIA AL PODER?

En un artículo del diario El País de Madrid bajo el título “La victoria de la decencia” escrito por Yascha Mounk, profesor de la Facultad de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins y autor del libro El pueblo contra la democracia, este autor señala que los estadounidenses han dado la presidencia de Estados Unidos a Joe Biden, un hombre moderado que defiende los ideales progresistas sin menospreciar al contrario ni alimentar el extremismo.

En otro párrafo advierte: “Si en 2016 los estadounidenses premiaron la ira y el extremismo, en 2020 han dado la victoria a un hombre moderado que defiende los ideales progresistas sin menospreciar a los conservadores, y que cree que se puede ser sincero respecto a los defectos del país y, al mismo tiempo, estar orgulloso de sus puntos fuertes. Biden ha ganado porque ha reconocido que la mayoría está mucho menos hambrienta de extremismo político de lo que los presentadores de los informativos por cable del país y las celebridades de las redes sociales parecen creer”.

Otro segmento: “Apartado del poder, Trump hará cuanto esté en su mano para sacar lo peor de Estados Unidos. El país sigue estando profundamente dividido. La Administración entrante no tiene ni un momento que perder para reparar el daño causado por los últimos cuatro años y restablecer la reputación del país en el mundo”.

Cierro con esta cita: “Pero tras cuatro años de intimidación y vergüenza, es el momento de la esperanza y el orgullo. Estados Unidos ha impedido que un populista autoritario destruya sus instituciones democráticas. Su ciudadanía ha concurrido en un número sin precedentes para demostrar que, aunque sea por escaso margen, Trump no es la verdadera cara de este país. Por eso, debemos atrevernos una vez más a ser optimistas con respecto a la posibilidad de construir una democracia próspera e inclusiva que, cada año que pase, esté más a la altura de sus grandes ideales”.

BAJO – ¿SANCIONES?

Con la victoria del candidato demócrata Joe Biden ya hay empresas moviendo fuertemente su lobby para tratar de levantar algunas sanciones impuestas al régimen de Maduro por el gobierno de Trump. No quiere decir que vayan a levantarlas así nomás, pero hay que estar alertas ante ese cabildeo. Sobre todo en el área de petróleo, gasolina y energía eléctrica. Mueven sus piezas en Europa y Estados Unidos viendo que respecto a Rusia e Irán han tenido posibilidades de burlarlas en las triangulaciones y en los envíos redireccionados por otras rutas.

Sin embargo las razones que provocaron el sancionamiento siguen vigentes. Entre ellas el llamado a que se convoque una elección libre, justa, transparente y con observación internacional legitimada por Unión Europea, OEA y otros entes de observación electoral globales.

Todos esos países han reiterado su posición de no aceptar como válida la farsa electoral que Maduro insiste en montar el 6 de diciembre. Igualmente reiteran que su gobierno debe respeto a la democracia, los medios de comunicación y las libertades que establece la Constitución venezolana.

 JOSEP BORRELL

El encargado de las relaciones exteriores de la Unión Europea manifestó en una entrevista con el diario El País algunas consideraciones sobre Venezuela:

Pregunta: Donald Trump mantuvo una política de mano dura con Venezuela. ¿Esperan un cambio de la Administración de Joe Biden? Respuesta: En una negociación con alguien siempre debe haber un ‘win-win’. Todos deben conseguir algo. En los últimos intentos de negociar con el régimen de Venezuela bajo el paraguas del Gobierno noruego, los americanos no tenían la voluntad de participar en ningún tipo de flexibilidad, ni de suavizar las sanciones, por ejemplo, como contrapartida a un mejor entendimiento entre Maduro y la oposición. No ofrecían nada, solo querían mantener la línea dura. Para negociar, hay que mostrar flexibilidad. Si no, eso no va a ninguna parte, que es más o menos lo que pasó. Espero que la nueva Administración, si hay un nuevo intento de negociación, mostrará más flexibilidad, teniendo presente que, como nosotros, continuará con el mismo objetivo de la democratización de Venezuela y de unas elecciones presidenciales y legislativas libres y justas”…

 INSÓLITO

Copio unos párrafos del artículo de Alberto Barrera Tyzka aparecido en el New York Times hace solo 5 días y titulado Rambo Trump y la fanaticada venezolana, por considerarlos de sumo interés para entender lo que les ha pasado a muchos compatriotas tras las recientes elecciones estadounidenses:

“El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, comparte con el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez dos características esenciales: como líderes mediáticos, ambos tienen un enorme talento publicitario. Como gerentes de mercadeo de sí mismos, ambos no tienen ningún tipo de escrúpulo. Son capaces de hacer cualquier cosa para ganar, para no perder. La ideología solo es una estrategia de ventas que, en estos años, además, ha demostrado una eficacia letal. Basta ver la manera en que los venezolanos seguidores de Trump descalifican a cualquiera que piense distinto, para reconocer de inmediato el mismo tono, el mismo tipo de trato despreciativo con que Chávez y los chavistas empezaron un nuevo proceso de exclusión política en Venezuela. El término ‘progre’ ahora funciona como antes, para el chavismo, funcionaba el término ‘escuálido’. En las redes, su simple mención sirve para desacreditar y anular cualquier idea o postura diferente a la propia…”.

“La ficción de que solo Trump ha enfrentado radicalmente al chavismo se nutre de varias fuentes distintas. Una viene por supuesto del propio relato de Trump, capaz decir lo que sea, capaz de acusar a cualquiera de comunista para sembrar pánico mientras mantiene relaciones con Rusia y con China. Es un vendedor nato. Se presenta como Rambo pero, en rigor, más que una amenaza real parece un juego de seducción. Otra fuente viene del gobierno anterior, del aparente descuido de Barack Obama ante lo que sucedía en la región, de su postura frente al bloqueo en Cuba (que flexibilizó hacia el final de su gestión) y su histórica visita a La Habana. Otra, por supuesto, se sustenta en las sanciones que —aunque ya habían empezado con Obama— el gobierno de Trump ha ido sumando de forma creciente y asfixiante sobre el país. Y, finalmente, algunos de los líderes de la oposición venezolana, en estos dos últimos años, se alinearon bajo el protagonismo de Trump, reforzando la idea de que el presidente estadounidense representaba la única solución posible para el país”…

“Cuatro años después, el liderazgo opositor está diezmado y es casi invisible, la población se encuentra desmovilizada, controlada por el Estado mediante la pobreza. Y el chavismo no muestra ningún indicador de resquebrajamiento. Por el contrario: cada vez ejerce la violencia con mayor impunidad y, a partir de su control mediático, fortalece e impone la narrativa que afirma que toda la crisis económica y que todos los problemas del país tienen su causa en el bloqueo. Aunque en varias ocasiones, desde Washington se afirmó que ‘todas las opciones están sobre la mesa’, aludiendo obviamente a una alternativa militar, el personaje de Rambo Trump nunca llegó a las costas de Venezuela. Las sanciones tampoco han logrado la esperada ‘implosión interna’ del chavismo. Ahora, cualquiera de los escenarios de posibles soluciones al conflicto están más lejos”.

Barrera cierra con estas líneas: “El final del ciclo de Trump representa también el final de una quimera para un sector de quienes adversan al chavismo: se acaba la ilusión de que hay una salida exprés, un instantáneo desembarco de marines, una probable invasión bajo pedido. Los venezolanos ya deberíamos ser expertos y estar inmunizados ante las promesas mágicas, ante el encantamiento farsante de los Chávez y de los Trump que siempre tratan de convertir la historia de todos en su espectáculo privado”.