• El mundo de la belleza ha ganado terreno en las redes sociales. Sin embargo, comprar maquillaje y productos para el cuidado de la piel en tiendas revendedoras de Instagram, en ocasiones, puede generar efectos negativos en la salud 

A Patricia*, de 23 años de edad, le vendieron una promoción de productos faciales de una marca reconocida, bajo la premisa de que los productos eran 100% originales. A mediados de octubre, luego de varias semanas de uso, Patricia comenzó a ver los resultados en su rostro. Entre ellos, acné, irritación y enrojecimiento.

Al darse cuenta de esta situación, la joven consultó con una especialista que le explicó que los productos que compró eran réplicas que provenían de laboratorios clandestinos en China que luego se comercializaban como mercancía de calidad. De acuerdo con la experta, los mismos son creados con una formulación desconocida, en condiciones insalubres y con ingredientes dañinos para la piel.

“Al enviarle la foto del protector solar (a la especialista), me dijo que ni siquiera existía dentro de la marca. Luego, me metí en la cuenta oficial de la marca y efectivamente no existía el producto”, dijo Patricia para El Diario

Foto: Cortesía

¿De dónde vienen las imitaciones?

La plataforma de streaming Netflix expuso en un documental llamado Sociedad de consumo el proceso de fabricación del maquillaje de imitación y todas las consecuencias que conlleva de manera global. El material audiovisual explica que la mayoría de los productos falsificados provienen de China y se hacen en laboratorios clandestinos que no poseen estándares de higiene.

Por tal motivo, el mundo de los productos falsificados ha logrado dominar el territorio de las industrias manufactureras y adaptarse al mercado actual. Estos buscan satisfacer la necesidad del consumidor ajustándose a su bolsillo, es decir, a un precio más bajo que el producto original. El problema surge cuando la calidad y los efectos adversos del producto en la salud comienzan a cobrar factura.

Los laboratorios ilegales que se encargan de fabricar productos de esta índole tienen como objetivo crearlos específicamente al original, desde los aromas, los colores, las texturas, y el diseño. En el documental, los investigadores encontraron que los ingredientes contenían heces de animales, orina de caballo, pegamento, sustancias cancerígenas como el arsénico y metales pesados como el plomo y el mercurio. Sin mencionar a los que experimentan con la piel de los animales.

La dermatóloga Whitney Bowe, mencionó que los metales pesados actúan como colorantes, generando el tono brillante que necesitan los cosméticos o productos de la piel. Asimismo, continuó explicando que el cerebro es sensible a los metales, lo que puede ocasionar problemas de memoria, dolores de cabeza, problemas de fertilidad y abortos.

Foto: Cortesía

China: la cultura de la copia

Este tipo de productos se entrelazan a la cultura china, pues manejan un concepto de la imitación distinto al que se conoce en Occidente. De acuerdo con un artículo de la BBC, para ellos, la práctica de copiar y producir artículos falsificados es considerada como “un profundo respeto a la manufactura de la marca”.

En el reportaje, Joe Baolin Zhou, gerente de la firma de educación privada Bond Education, explicó que la preferencia por imitar productos proviene desde 1980, en la llamada “fiebre del oro”, cuando la economía del gobierno chino permitió la entrada de las empresas privadas al país. Era una época en el que copiar el trabajo de una compañía salía menos costoso que invertir en un producto innovador, puesto que había recursos limitados y falta de experiencia laboral.

La agencia policial de la Unión Europea, Europol, señaló que China y Hong-Kong representaron en 2017 el 86% de la industria mundial de la falsificación. Esto equivale a unos 400.000.000 de dólares anuales.

Asimismo, para el año 2016 el gobierno chino aseguró que implementarían medidas para frenar la producción y comercialización de productos falsificados de cualquier sector. Sin embargo, cada año son calificados como fuente de robo de la propiedad intelectual, y se posicionan como el primer país que más genera productos de imitación en el mundo.

Las tiendas en redes sociales: ¿cuál escoger?

Las personas que compran productos de imitación se dividen en dos grupos: los que saben la calidad real del producto y los que son estafados, con falacias de “productos originales”.

Asimismo, la venta de cosméticos en redes sociales o en Internet se ha convertido en un negocio a largo plazo por la cantidad de demanda que generan las reconocidas marcas de belleza, pero a la hora de ser vendidos en plataformas virtuales, analizar el control de calidad de los productos es más difícil que en las tiendas físicas.

¿Cómo reconocer la calidad de los productos?

En el documental, expertos señalan que la mejor manera de escoger un producto original en redes sociales es siguiendo estos pasos:

  • Investigar a través de las marcas, es decir, comprar los productos en la página web oficial o en tiendas recomendadas y reconocidas por ellas. 
  • Analizar el precio, puesto que las imitaciones cuestan la mitad de la versión original.  
  • Analizar el diseño y apariencia del empaque del producto, pues la mayoría posee errores ortográficos y colores diferentes al original. 

Investigar primero, comprar después

La dermatóloga Fabiana Ortega explicó para El Diario que al comprar un producto de imitación para el rostro, se desconoce el origen del mismo, puesto que el tipo de piel (seca, grasa o mixta) es una incógnita porque no existe un sello de salubridad y de control de calidad que indique lo que realmente está en el interior.

“En el caso de Patricia, si el producto le generó brotes de acné, que también puede pasar con un producto original lo mejor es eliminarlo y utilizar el tratamiento específico para tratar el brote de acné, como un jabón especial, cremas con queratolíticos o antibióticos hasta que se resuelva el brote”, aconsejó la especialista.

Queratolíticos: es ideal para ayudar a eliminar las células muertas de la piel y otras lesiones en las que la epidermis produce exceso de células. Son beneficiosos para la piel seca.

Ortega también comentó que a la hora de aplicar productos para el rostro o la piel lo ideal es obtenerlos en lugares que sean fabricados por la marca real o en una cadena grande de farmacias. Estas últimas no van a arriesgarse a poner un producto falso, puesto que están sujetas a patentes y podrían ser multados.

“Si bien es cierto que ahora hay una cantidad de páginas en las redes sociales que venden productos para la piel, uno debe conocer exactamente quién es el que está vendiendo. Tratar de ver la reputación por medio de los comentarios que hayan hecho otras personas, qué líneas de productos trae y verificar que el empaque sea acorde al producto que habías comprado previamente”, señaló la doctora.

Patricia comentó que la situación con los productos le ocurrió por no realizar una investigación previa. “Lo peor es que no lo había visto en otra tienda; pero decidí confiar y lo compré”. De igual forma, la persona que le vendió los productos le aseguró que estaba confiando en sus proveedores, puesto que adquiere la mercancía en Colombia para no comprar productos chinos en Venezuela. Finalmente, le devolvió el dinero a Patricia pero no se hizo cargo de un nuevo tratamiento para la piel de la afectada.

Ante este tipo de situaciones, si el comerciante tiene conocimiento de la mala calidad del producto, y a pesar de eso, lo pone en venta, está atentando no solo contra el bolsillo del comprador (con pagos en dólares) sino contra la salud, la integridad y la autoestima de los compradores. Por esto, investigar primero y comprar después es la mejor solución para evitar los riesgos en la piel ante las falsificaciones en tiendas revendedoras.

*El nombre de la entrevistada fue modificado para preservar su identidad.

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Heidy Mercado González

Heidy Mercado González

Periodista. Escribidora de oficio.