• Lewis Shawcross es un joven británico que descubrió el inmenso panorama de la música latinoamericana y se dedicó, en su canal de Youtube, a reaccionar desde el gusto y la apreciación de cada una de las canciones. El equipo de El Diario conversó con él para descubrir el inicio de la idea y su acercamiento con el bagaje cultural de nuestro continente

Latinoamérica es el lugar de la mezcla identitaria, donde cada individuo lleva consigo un bagaje cultural referenciado en distintos momentos de la historia y, sobre todo, en maneras diferentes de concebir el mundo. La música es el lenguaje primario para muchos y, por ende, es uno de los aspectos más representativos de la cultura.

Muchos habrán escuchado, después de un par de horas entre tragos y platos típicos, el sonido de las trompetas en la canción “El Tiburón” de Proyecto Uno. O, de repente, el disco cambió y se escucha la pregunta de Elvis Crespo “¿será tu sonrisa?” para introducir el quiebre en el ritmo del merengue. Para otros este tipo de sonidos es desconocido, como era el caso de Lewis Shawcross, un joven de Manchester, Inglaterra. Él descubrió, de repente, un mundo nuevo a través de la música y sus reacciones en Youtube lo han hecho parte de la interacción del público hispanoparlante. 

Todo comenzó en medio de la cuarentena. Shawcross se había graduado de la universidad y el tiempo libre, entre las paredes de su hogar, lo llevó a crear un canal de Youtube para reaccionar a canciones de hip-hop anglosajón. Unos amigos le comentaron que intentara descubrir música nueva, ya que sus reacciones eran contagiosas. De esta manera, Lewis comenzó a escuchar a distintos cantantes españoles, en especial a Rosalía y algunos exponentes del flamenco. Se sorprendió por la potencia de la voz de Camarón de la Isla y la rasgadura en la guitarra de Paco de Lucia. El flamenco fue el primer puente para descubrir lo que se avecinaba en el otro continente de lengua castellana. 

Rosalía, después de haber colaborado con J Balvin y Ozuna, fue el primer conector de Lewis con la música contemporánea de Latinoamérica. Además, aunque pareciera sorprendente, también descubrió en la saga de Rápidos y Furiosos algunos temas de Don Omar y Tego Calderón. Es una imagen reconocida la de Vin Diesel, frente al volante, mientras el sonido de “Bandolero” retumba en el cajón del vehículo. Sus reacciones a este tipo de música comenzaron a repuntar en los comentarios, me gusta y vistas de su canal. De repente, Lewis, un joven que hace un año no sabía nada de lo que ocurría en este lado del mundo, descubrió un nuevo espacio de ritmos, sonoridades y vitalidad que lo llevó, como él mismo dice, a crecer en su conocimiento musical. 

Nunca estudió nada relacionado con la música. Simplemente, comenta, fue una actividad recreacional para pasar el tiempo del confinamiento. Por eso mismo, más allá de desmenuzar las letras de la canción, Lewis se enfoca en la expresión del ritmo y la capacidad que tiene para generar una afectación en él. 

Por ejemplo, a veces se me pone la piel de gallina cuando escucho una canción y no es por la letra, es por el sonido y la forma en la que me hace sentir. Claro, hay canciones que tienen letras increíbles, pero que desafortunadamente no las entiendo porque no sé español, pero en este canal en particular la parte más importante es el sonido. No es algo académico, es un hobbie”, agrega en exclusiva para El Diario.
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El descubrimiento de Latinoamérica desde los “viajes musicales”

Antes de la música, Latinoamérica era para Lewis un lugar solo reconocible a través del fútbol. Los jugadores argentinos, brasileños, colombianos, entre otros, que hacen presencia en la Premier League y en las ligas europeas son su primer referente. “Aquí en el Reino Unido no aprendemos nada de allá en la escuela”, dice.

Luego, desde los “viajes” musicales, como los denomina, ha aprendido sobre la diversidad cultural del continente y la riqueza que esa mezcla de expresiones significan: desde los ritmos caribeños del merengue y la salsa, donde el tumbao y el guaguancó tienen la predominancia, hasta la asimilación del rock, muy parecido a sus pares anglosajones, comenta Lewis. La música ha sido el puente de interculturalidad entre un joven británico con el abanico artístico del caribe. 

“El rock y la música caribeña son como dos mundos diferentes. El rock no es una música bailable. No te da la misma sensación. Podría decir que el rock busca, de alguna manera, tener un mayor impacto a través de las letras. En cambio, la música caribeña está centrada, sobre todo, en el baile y el disfrute”, comenta Shawcross.

Hoy en día su canal de Youtube tiene 329.000 suscriptores y más de 300 videos. Su audiencia ha crecido a través de las redes sociales, sobre todo en la geografía latinoamericana y estadounidense.

Según las métricas de su cuenta, 15% de sus espectadores son de México, 15% de Argentina y otro 15% de Colombia. El resto se divide entre Chile, Venezuela, Ecuador y Estados Unidos, donde existe un gran número de inmigrantes hispanos.

La asimilación cultural de Shawcross y los ritmos latinos a través de la música

El encuentro de un extranjero con la cultura normalizada del continente produce, para él, cierto atractivo en la audiencia hispanoparlante. Uno de los países donde ha conseguido crear un público grande ha sido Colombia, donde pasó de Lewis Shawcross a tío Lucho e, incluso, fue entrevistado en una radio de la ciudad de Bogotá. En su video sobre el Santo Cachón, de Los Embajadores del Vallenato, disfrutó las disparidades de la canción y las rarezas del video musical. Esto lo llevó, como fanático del fútbol, a crear afición por el Junior de Barranquilla. 

Después de escuchar cada canción, sea de salsa, merengue, reggaeton, rap o rock, Lewis Shawcross se dedica a investigar un poco sobre el contexto de cada país. Lo latino, muchas veces, pareciera ser un vínculo unificador entre todos los países del continente, pero, para él, cada uno tiene una particularidad notable y por eso evita hacer comentarios generalizadores en su canal.

Le gustaría visitar primero Colombia y, luego, Venezuela. Hace poco reaccionó por primera vez a “Llorarás” de Oscar de León y, mientras sonaba la trompeta en conjunción con el timbal, comentó que “era una canción que podía sentir”, reconocer, como si la hubiese escuchado anteriormente.

También recuerda algunas canciones de Rawayana y, sobre todo, el cover de “Sin Ti”, de King Changó realizado por La Vida Boheme, Mcklopedia, Willy Rodriguez, entre otros. Desde estos dos países le gustaría seguir el camino por el resto del continente para descubrir los puntos culturales e identitarios que no son capaces de reflejarse en la música. 

Cada canción despierta la curiosidad de Lewis sobre lo que caracteriza al continente y, por eso, uno de sus objetivos es establecer un vínculo entre lo británico y lo latinoamericano.

“Uno de mis planes es generar conocimiento sobre la cultura latinoamericana, el lenguaje, entre otras cosas, porque aquí no nos enseñan nada sobre eso. Me gustaría generar una pequeña conexión entre los dos lugares. Para mí Latinoamérica es bastante diversa e interesante”, agrega. Apenas ha llevado estos ritmos a sus amigos y familiares, pero espera, poco a poco, establecer un encuentro cultural a través de la música.

Una monetización conflictiva 

En los últimos meses, mientras su audiencia crecía, su monetización en Youtube disminuía. Algo que parecía ilógico. Lo que ocurre, según Shawcross, es que sus reacciones están sustentadas en videos musicales con derechos de autor y todo el dinero recolectado a través de la publicidad va dirigido a las cuentas de los cantantes, las disqueras y, obviamente, de la plataforma. 

Esto, en algún momento, fue un punto de quiebre para dejar de hacer contenido, ya que el arduo trabajo de edición no era recompensado, pero a través de Patreon, un sitio web de micromecenazgos, ha podido mantener su audiencia y su monetización. Además, este sitio le ha permitido mostrar más de 80 videos que han sido bloqueados en Youtube por los derechos de autor. 

En el Patreon Shawcross descubrió la única manera de seguir reaccionando a todo tipo de música porque, comenta, el trabajo que lleva cada video es arduo. Sin esta remuneración, que solo es el 2% de toda su audiencia en Youtube, no podría continuar. De igual forma, Lewis o tío Lucho no se detiene y una de sus últimas propuestas se llama “Tío Lucho’s top 10 temazos” donde recopilará, semana a semana, las mejores canciones que vaya descubriendo. 

El caso de Lewis Shawcross puede resultar nimio y diminuto. Muy común para ser interesante, pero, en realidad, es un ejemplo de la movilidad cultural. Sin haber conocido jamás ningún referente latinoamericano, más allá del fútbol, este joven británico descubrió paulatinamente un nuevo espacio en la música. Ya no es Lewis, es tío Lucho y, aunque el futuro es incierto, por los momentos seguirá descubriendo las sorprendentes expresiones que se resguardan en este continente de mezcla perpetua. 

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Heidy Mercado González

Heidy Mercado González

Periodista. Escribidora de oficio.