Mientras hoy Estados Unidos supera las 250.000 muertes por COVID-19 y el presidente Trump sigue negándose a cooperar con el equipo del presidente electo Biden sobre la pandemia, Bob Goodfellow, director ejecutivo interino de Amnistía Internacional Estados Unidos, ha emitido esta declaración: 

“La pandemia de COVID-19 ha dado lugar a una crisis de derechos humanos sin precedentes. La respuesta del gobierno estadounidense a dicha pandemia ha dejado al descubierto disparidades sistémicas que llevan mucho tiempo socavando nuestros derechos humanos, incluidos el derecho a la vida y la salud, el derecho al trabajo (y los derechos laborales), el derecho a la seguridad social y el derecho a no sufrir discriminación. Desde el principio mismo, esta crisis ha afectado a todas las personas, pero a unas mucho más que a otras. Las comunidades de color, los trabajadores y trabajadoras de primera línea y que cobran salarios bajos, las personas con discapacidad, las personas de edad avanzada, las personas indocumentadas y las que tienen dificultades económicas son, una vez más, las que sufren y mueren en una cantidad mucho mayor.”

“No tendría que ser así. La administración actual debe cambiar de curso y abstenerse de difundir información falsa que minimice los riesgos que entraña la pandemia y socave la importancia de realizar pruebas diagnósticas. Es primordial que el gobierno deje de enviar señales confusas sobre la importancia de usar mascarilla y practicar la distancia física; en lugar de eso, debe implementar urgentemente estrategias basadas en datos, que incluyen proporcionar servicios e información oportunos, exactos y accesibles para prevenir la propagación del virus.”

“El rechazo del presidente Trump a los resultados de las elecciones de 2020 y su negativa a cooperar con el equipo del presidente electo Biden costará de hecho aún más vidas y agravará esta crisis de derechos humanos. Ya es hora de que Donald Trump, como presidente de Estados Unidos, reconozca las morgues móviles y las colas de alimentos, de kilómetros de longitud, que son manifestaciones de la devastación causada por la pandemia. Debe hacer cuanto esté en su mano para garantizar que la administración entrante puede acceder a los recursos necesarios para facilitar una respuesta a la COVID-19 efectiva y basada en los derechos, y debe trabajar con el Congreso para aprobar urgentemente un paquete de ayuda humanitaria.” 

“El respeto por los derechos humanos no debe ser una víctima de la actual situación política. Pedimos al presidente Trump y a su administración que cumplan con las obligaciones en materia de derechos humanos contraídas en virtud del derecho internacional y cooperen con el presidente electo Biden para proteger el derecho a la salud y a la vida, prestando especial atención al impacto en las personas que desde hace mucho sufren discriminación, marginación y exclusión.”

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