El pasado lunes se hizo viral a través de las redes sociales, un video que muestra a muchas personas disfrutando de juegas de azar en los espacios del nuevo casino del Hotel Humboldt.

El 17 de enero de 2020, Nicolás Maduro había anunciado que el casino del Hotel Humboldt abriría pronto sus puertas, no fue sino hasta el 10 de noviembre que se realizó la preinauguración del casino; no olvidemos que este tipo establecimientos estaban totalmente prohibidos, dicha ley se adaptó con el paso de los años, ahora sólo se permitía a Hoteles 5 estrellas tener dicha zona de entretenimiento para adultos.

Maduro había afirmado que el Petro sería la moneda de uso en el casino, como un mensaje para animar a las personas a invertir en dicho sistema social; nada más lejos de la realidad en un casino donde la moneda que más rueda tampoco es el bolívar: sino el dólar.

El fuerte contraste que vive el país ahora está distinguidamente marcado: por un lado, está la economía golpeada, tanto por el covid-19 como por la hiperinflación, en búsqueda de una recuperación y supervivencia del mercado, mientras que por el otro está una cúpula disfrutando juegos de azar sin el más mínimo cuidado de las normas de bioseguridad, de alguna u otra forma demuestran un status de “privilegiados”, según reseñó Barráez para el medio argentino Infobae.

En el video se puede apreciar cómo los únicos que cumplen con el mínimo de normas de bioseguridad, es el personal que atiende los distintos servicios y juegos de aquellos que asistieron a la inauguración.

Mientras unos festejan y derrochan recursos, hay una realidad de un país recientemente afectado por las lluvias, muchas zonas se encuentran sin servicio eléctrico constante y sustentable, mientras que el oficialismo celebra con luces la llegada de la navidad en la capital.

Un negocio rentable que nunca quisieron desaparecer

En el 2007, Chávez había anunciado que tomaría “las medidas necesarias para eliminar los sitios de prostitución, ventas de drogas, casinos y bingos” este último era, para él, el más frecuentado por la clase alta; sin embargo, no fue sino hasta 2011 cuando se prohibieron los juegos de azar y sus centros.

Tras estas medidas, comenzó el auge de casinos clandestinos, y en un país, con leyes que flaquean, se convirtieron en centros liderados por personas influyentes con objetivos poco claros.

Tras todo lo ocurrido, nuevamente se puede apreciar un entorno donde el casino prevalece y ahora es financiado y mantenido, por las mismas personas que en algún momento estuvieron del lado del bando que los quería eliminar.