Los cabezazos al balón forman parte del fútbol desde el inicio del deporte. Zarra, Pelé, Gigi Riva, Santillana, Zamorano, Bierhoff, Borgetti, Cristiano Ronaldo, Ramos… varios han hecho historia con sus frentazos.

Reducción de las funciones del cerebro, conmociones y Alzheimer entre los jugadores serían originados por los cabezazos. En el Reino Unido los prohibieron a niños menores de 12 años.

Y sin importar que los balones cambiaran del duro cuero marrón del pasado al material más suave del presente. El cabezazo siempre implica este tipo de riesgos.

Pero en los últimos años se ha señalado que este tipo de acciones pueden generar problemas del cerebro, desde simple conmociones hasta el Alzheimer.

Un estudio de la Universidad Liverpool Hope apuntó que con solo cabecear 20 veces un balón pueden nacer conmociones cerebrales.

Así es la prueba King-Devick para evaluar conmociones del cerebro

La prueba King-Devick es un método de detección de conmociones en el que el atleta lee dígitos simples en tarjetas o en una tableta digital. Si existe la sospecha de un traumatismo, el deportista realiza el test de dos minutos.

Los investigadores realizaron pruebas de los efectos de los cabezazos en 30 futbolistas aficionados de 18 a 21 años. Determinaron, gracias al test de King-Devick, los efectos que producen en el cerebro.

Los participantes practicaron con balones blandos (9.8 libras por pulgadas cuadradas, una unidad de presión) y duros (16.2 libras).

Con este test se revisan los movimientos oculares, el habla, el lenguaje y la concentración, buscando signos de alteraciones resultado de la conmoción cerebral.

Usualmente, tras un cabeceo, si el tiempo necesario para que un atleta complete la prueba aumenta tres segundos respecto a sus valores normales, se toma en cuenta una posible conmoción cerebral.

La prueba reveló un aumento en los errores de lectura tras una determinada cantidad de cabezazos.

“Aunque se necesita mayor investigación, también es necesario establecer medidas para limitar los cabezazos”, recalcó.

“El grupo con la pelota de mayor presión mostró mayores problemas que el otro”, afirmó Jake Ashton, de la Universidad Liverpool Hope. “Con las pruebas cognitivas hubo una reducción significativa en la memoria de trabajo verbal y espacial”.

El estudio de la Universidad Liverpool Hope fue publicado en la revista Science and Medicine in Football.

En el Reino Unido, los menores de 12 años tienen prohibido cabecear los balones de fútbol en los entrenamientos. Mientras, los menores de 18 años tienen una cantidad restringida de cabezazos.

Antiguo mediocampista, Stiles murió a los 78 años, producto de complicaciones derivadas de la demencia.

La senilidad entre los campeones mundiales de 1966

El temor a los efectos de los cabezazos resurgió tras la muerte, este año, del campeón mundial de 1966, Nobby Stiles.

Sir Bobby Charlton, el líder de esa generación, fue diagnosticado este año de demencia senil.

Del plantel campeón en Inglaterra 66, varios fallecieron tras el deterioro mental. Peter Bonetti, Martin Peters, Ray Wilson y Gerry Byrne, además de Stiles, sufrieron la misma enfermedad.

Maestroviejo
Author: Lucía Marrero