Este viernes se celebra el Día Mundial del Niño y, aprovechando una fecha tan señalada, Unicef ha advertido en un nuevo informe de que la pandemia de COVID-19 tendrá consecuencias muy graves para los más jóvenes; llegando a causar daños irreparables a la educación, la nutrición y el bienestar de niños y adolescentes.

Por qué te lo contamos: Unicef ha publicado Evitar una generación perdida a causa de la COVID-19, el primer informe que describe de manera exhaustiva las serias consecuencias que puede generar la pandemia para los niños si se prolonga. En el informe se muestra que, si bien los síntomas entre los niños infectados siguen siendo leves, las infecciones van en aumento y las repercusiones a largo plazo sobre la educación, la nutrición y el bienestar de toda una generación de niños y jóvenes pueden cambiar sus vidas.

«A lo largo de la pandemia de COVID-19 ha surgido el mito persistente de que los niños apenas se ven afectados por la enfermedad. Nada más lejos de la realidad», ha defendido Henrietta Fore, directora ejecutiva de Unicef. De hecho, una de cada nueve infecciones registradas por COVID-19 afecta a niños y adolescentes.

«Aunque los niños pueden enfermarse y pueden propagar la enfermedad, esto es sólo la punta del iceberg de la pandemia. Las interrupciones en los servicios básicos y el aumento de las tasas de pobreza representan la mayor amenaza para los niños. Cuanto más tiempo persista la crisis, más profundas serán sus consecuencias sobre la educación, la salud, la nutrición y el bienestar de los niños. El futuro de toda una generación está en peligro», ha advertido Fore.

La pandemia ha puesto en peligro los avances logrados con gran esfuerzo en las últimas décadas para proteger y promover los derechos de la infancia. Unicef advierte de que el número de niños que viven en una situación de pobreza multidimensional se ha disparado un 15%; al menos 24 millones de niños corren el riesgo de abandonar la escuela; y miles podrían morir cada día si la pandemia sigue debilitando los sistemas de salud y alterando los servicios básicos.

El informe señala que, con las medidas de seguridad básicas que hay en vigor, los beneficios netos de mantener las escuelas abiertas superan el coste de cerrarlas. Desde Unicef defienden que las escuelas no son el principal factor de transmisión en la comunidad, y los niños tienen más probabilidades de contraer el virus fuera del entorno escolar.

De hecho, el informe advierte de que la verdadera amenaza para la infancia son las alteraciones relacionadas con la COVID-19 en los servicios sociales y de salud. Utilizando nuevos datos de las encuestas realizadas por Unicef en 140 países, se ha llegado a las siguientes conclusiones:

  • Alrededor de 1/3 de los países analizados registraron una reducción de al menos un 10% en la cobertura de una serie de servicios de salud como las vacunaciones sistemáticas, la atención ambulatoria de las enfermedades infecciosas infantiles y la salud materna; en gran medida, por el miedo a infectarse de coronavirus.
  • La cobertura de los servicios de nutrición para mujeres y niños ha registrado una disminución del 40% en 135 países. En octubre de 2020, 265 millones de niños seguían sin recibir comidas en la escuela en todo el mundo. Más de 250 millones de niños menores de cinco años podrían dejar de recibir los beneficios vitales de protección que ofrecen los programas de suplementos de vitamina A.
  • El número de las visitas a domicilio que realizaron los trabajadores sociales en septiembre de 2020 se había reducido en 65 países en comparación con el mismo período del año anterior.

Por ello, para responder a esta crisis, Unicef hace un llamamiento a los gobiernos y a los aliados para que tomen las siguientes medidas:

  • Velar por que todos los niños puedan aprender, incluyendo la reducción de la brecha digital.
  • Garantizar el acceso a servicios de salud y nutrición y lograr vacunas.
  • Apoyar y proteger la salud mental de los niños y los jóvenes y poner fin al abuso, la violencia por razón de género y el abandono.
  • Ampliar el acceso al agua potable, el saneamiento y la higiene, y luchar contra la degradación del medio ambiente y el cambio climático.
  • Impedir el aumento de la pobreza infantil y promover una recuperación inclusiva.
  • Redoblar los esfuerzos dirigidos a proteger y apoyar a los niños y a las familias que viven en situaciones de conflicto, desastre y desplazamiento.
Benito Zambrano

Editor Jefe de Extra Venezuela