En Venezuela, Rubén Limardo es un ídolo por haber ganado una medalla de oro en esgrima en los Juegos Olímpicos de Londres del 2012.

AFP

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En Polonia, sobrevive haciendo entregas de comidas para Uber y se entrena para la cita del año que viene en Tokio.

Todos los días, después de intensas sesiones de entrenamiento, se monta en su bicicleta y con una mochila térmica verde en su espalda recorre la ciudad de Lodz, donde vive con su esposa y sus dos hijos, para hacer entregas de comidas, que deja en las puertas de las casas.

Limardo causó revuelo en Venezuela la semana pasada al comentar en su cuenta de Twitter que este deportista de elite hacía entregas de comidas para sobrevivir.

“Si estás en Lodz y pides UberEats, es posible que tu comida la entregue un campeón que decidió no rendirse jamás“, dijo el esgrimista.

“Como muchos de mis compañeros atletas, mis hermanos y yo hemos tenido también que buscar una alternativa para generar ingresos”, agregó Limardo. “Además del deporte, tengo un segundo trabajo para ganarme la vida y mantener mi hogar”.

En medio de los estragos causados por la pandemia del coronavirus y sin muchas posibilidades de conseguir patrocinadores, Limardo se siente agradecido de tener un trabajo que le permite sobrevivir con su familia y que le deja tiempo para el deporte.

“No hay patrocinadores ahora porque no hay competencias, pero tengo que generar ingresos para mantener a mi familia“, declaró Limardo a The Associated Press durante un descanso de las entregas la semana pasada.

El venezolano, de 35 años, responde a llamados a su teléfono y hace unas 12 entregas diarias.

De origen humilde, Limardo se radicó en Polonia hace casi 20 años, siendo adolescente, porque el país tiene una gran tradición en la esgrima. Quería perfeccionarse en la espada, su especialidad.

El venezolano fue campeón panamericano en el 2007 y medalla de plata en el mundial del 2013 en Budapest. Además fue campeón de Polonia en el 2006 y el 2008.

Su presea fue apenas el segundo oro olímpico de Venezuela en su historia.

Desde su casa en Lodz, en el centro de Polonia, sigue haciendo fuerza por Venezuela, que enfrenta una severa crisis agravada por la hiperinflación y escasez de alimentos y de medicinas.

Dice que espera que todo “se resuelva” pronto en Venezuela. Mientras tanto, procura representar a su país con orgullo.

“Donde sea que vaya, llevaré la bandera con mucho orgullo y con ardor”, dijo Limardo.