El primer vicepresidente del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), Diosdado Cabello, llamó este martes a las organizaciones afiliadas a verificar, las veces que sea necesario, que «no se quede nadie sin votar» en las próximas elecciones parlamentarias del 6 de diciembre.

«Les pido hermanos y hermanas, jefe de calle, jefa de calle, jefes y jefas de comunidades, jefes y jefas de Ubch (Unidades de Batalla Bolívar Chávez), vámonos casa por casa, que el día 6 de diciembre no se quede nadie sin votar (…) cada quien tiene que chequear su movilización y verificar», dijo en un acto de campaña, pese a que, en Venezuela, el voto no es obligatorio.

El chavismo tiene desplegados por todo el país a organizaciones estructurales que desempeñan distintas tareas en las comunidades y que pueden ir desde la movilización de militancia hasta la vigilancia en la distribución de alimentos subsidiados y entregados por el Gobierno.

«La elección del 6 de diciembre es como un punto de inflexión entre lo que está ocurriendo y lo que va a ocurrir en nuestro país», continuó Cabello al tiempo que pidió a sus simpatizantes «hacer su trabajo».

Cabello no explicó cómo harán la verificación, pero en el pasado el chavismo ha utilizado los denominados «puntos rojos» -carpas instaladas en las cercanías de los centros electorales- para vigilar de cerca a sus adeptos a través del «carné de la patria», un censo paralelo que el Gobierno utiliza para entregar ayudas sociales.

El jefe de campaña del Psuv, Jorge Rodríguez, anunció el lunes que para las elecciones de este año no se instalarán los «puntos rojos», porque llegaron a un acuerdo con la minoría opositora que participará en las elecciones.

Los comicios del próximo 6 de diciembre han sido cuestionados por la mayoría opositora del país, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE) pues consideran que serán una «farsa».

La oposición rechaza las elecciones porque, entre otros temas, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) intervino varios partidos críticos con el Gobierno, y puso a su frente a antiguos militantes que habían sido expulsados y acusados de corruptos, reseña EFE