Desde hace algunos años se ha denunciado el mal estado y la podredumbre en la que se ha convertido el matadero municipal de Upata, capital del municipio Piar, estado Bolívar.

Con más de 35 años de fundado la estructura se cae a pedazo, muy poco se hizo en los gobiernos de los ex alcaldes Francisco Contreras, Gustavo Muñiz, José Gregorio Martínez este último que lo usó como negocio personal y mucho menos ahora en la gestión de Yulisbeth García.

Pero el mal estado, los olores y contaminación no dejen que lo engañen, está sala de matanza produce muy buenos dividendos que tristemente van a parar a manos de!?. No lo sabemos.

Hasta nuestra redacción han llegado denuncia de parte del personal y los mismos arrimadores quien cansados de exigir mejoras y no ser atendidos, denuncian todas estas irregularidades.

Ellos resguardan sus nombres y nosotros protegeremos a la fuente en este reportaje ante la ausencia de estado de derecho y libertad de denunciar que existen en nuestro país.

Con los años todo se convirtió en un negocio para enriquecer a quienes dirigen el matadero, así lo denuncian los afectados.

«Se está matando tres veces a la semana, al matadero le queda la lengua y vísceras que venden a gente de San Félix hasta en 25 dólares, el mondongo de cada animal 5$, pero el mayor negocio está en los cálculos del animal, eso vale cada gramo igual a una grama de oro, cada semana se resumen al secar los cálculos y se recogen una cantidad del producto», dice uno de los denunciantes.

Estos cálculos biliares del animal son muy apreciados en el área farmacéutica, son utilizados para medicamentos relacionados a la diabetes y hasta la circulación incluyendo impotencia sexual del hombre.

A groso modo todo se vende, hasta el viril del animal lo único que se pierde según es el cuero.

Lo lamentable es que el matadero no tiene nevera de almacenamiento, la balanza de pesaje tiene tres meses malas, falla el agua, la estructura en total decadencia y quiénes administran no intentan recuperar los elementos básicos para su funcionamiento.

«Eso es un tremendo negocio que tiene esa gente, se cobran y se dan el vuelto, nadie es un control de lo que entra y sale», advierte.

Para tener idea en cada matanza son el promedio entre 30 y 40 animales, esto tres veces a la semana. Es evidente que los números son bajos asociados con otros tiempos cuando mataban hasta 80 bovinos diarios y hasta 120 el fin de semana, clara evidencia que el consumo de carne se reduce considerablemente, este tema será otro trabajo de Venezuela Informativa.

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