Manuel Merino ha anunciado este domingo su dimisión «irrevocable» a la Presidencia de Perú y ha instado a la «paz y la unidad», un paso que abre camino a la solución de la grave y profunda crisis política que afronta el país desde que asumió el poder hace tan solo una semana.

En contexto: esta renuncia llega tras varios días de protestas por la destitución del anterior mandatario, Martín Vizcarra. La ola de protestas masivas que sacude Perú desde el pasado lunes ha dejado dos muertos y 94 heridos, según responsables del Ministerio de Salud. Pero la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos afirmaba que los lesionados son 112 y alertó que además hay 41 manifestantes «desaparecidos» tras las marchas del sábado en Lima y otras ciudades del país.

Merino ha anunciado su dimisión en un mensaje televisado a la nación, apenas minutos después de que el Congreso exhortara al mandatario a renunciar mientras convocaba a un pleno extraordinario para encontrar una salida constitucional a la crisis y hallar un sucesor al presidente dimisionario.

El anuncio de la dimisión ha sido recibido con alegría y aplausos en las calles, donde miles de ciudadanos proseguían con las protestas para pedir su salida del Palacio de Gobierno.

El Congreso deberá ahora designar a un nuevo presidente que pacifique el país. El elegido será el tercer mandatario en menos de una semana, en una nación muy golpeada por la pandemia del coronavirus y la recesión económica, que se sumió en una crisis política cuando el Parlamento destituyó en un juicio relámpago al popular mandatario Martín Vizcarra el lunes.

Merino ha asegurado que para que no haya «vacío de poder», los 18 ministros que él juramentó el jueves seguirán en sus puestos temporalmente, aunque prácticamente todos habían renunciado después de la represión a los manifestantes el sábado.

Benito Zambrano

Editor Jefe de Extra Venezuela