Los doctores cosméticos de hoy en día tienen un enfoque más artístico e individualizado para las rinoplastias, usan nuevas tecnologías tanto quirúrgicas como no quirúrgicas para refinar en lugar de rehacer los rasgos más prominentes del rostro.

“Se te enseña a hacer la rinoplastia de una cierta manera, pero ahora es mucho menos matemático”, dijo Matthew White, un cirujano plástico facial en Nueva York. “Se trata de realmente invertir tiempo en hablar con el paciente y entender qué es lo que está buscando”.

Wendy Lewis, una consultora de la industria de la estética, recuerda cuando cierto cirujano plástico de Nueva York —Howard Diamond— era muy conocido por crear una nariz específica, con un puente cóncavo y una punta respingada a la que llamaban “nariz a la Dr. Diamond”.

“Esa era la norma y, para los estándares de hoy, sería inaceptable”, afirmó Lewis.

reseña de El Universo