En foros y constantes discusiones los verdaderos especialistas exponen el valor incalculable para la vida humana que representa el Macizo Guayanes, por la preocupación que ha despertado los crímenes que se comenten con la población y la destrucción de uno de los mayores reservorios de aguas del mundo, el pulmón de la tierra como lo es el Amazonas y todo por la explotación que dirige el régimen por medio del Arco Minero de la Muerte.

Un trabajo de protección iniciado por el ex presidente Rómulo Betancourt, con la creación del Parque Canaima y el reservorio de Sierra Imataca, generando poderosas fuentes de ingresos a la nación, conservando el medio ambiente en un equilibrio casi perfecto.

Pero más importante que eso, mantenía resguardado de la ambición del hombre los minerales, fuentes fluviales, potencial de Guayana, cuidado a la humanidad que apocalipticamente cayó en manos de la revolución y como langostas se han lanzado sin importar el daño a destruir el principal pulmón de la tierra. Todo por el oro.

El Ingeniero Adalberto Gabaldón y ex ministro de ambiente y recursos renovables durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, hizo una extraordinaria presentación sobre lo que representa para el mundo esta zona del Amazonas durante el Foro Hatillano este 15 de octubre y la tragedia donde nos ha sumergido la narcodictadura.

“Estamos hablando del espacio más antiguo de la tierra, el Escudo de Guayana es un monolito y alberga grandes reservas de minerales. A mediados del siglo 19 apareció el oro, movilizando a miles de personas dándole al estado Bolívar perfil minero, pero la dificultad de su selva mantuvo la estabilidad por más de un siglo. El Callao y el Dorado, son herencia humana de ese periodo, el Estado venezolano no estuvo en ese momento una presencia significativa”, acota.

Protección de Guayana

Gabaldón cuenta que en el año de 1960, el gobierno presidido por el ex presidente Rómulo Betancourt tomó la decisión administrativa más importante de la historia republicana. “Fue la creación de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), cuyo propósito era impulsar el desarrollo fundamental para todos venezolanos. Una política de Estado concebida y puesta en marcha siguiendo los elementos de juicio que las ciencias naturales habían aportado desde la visita de Humboldt. El agua del Caroní convertida en electricidad fue el motor de todo lo que vino en los siguientes 40 años”, explica.

El especialista comenta lo delicado del territorio obligando a tomar dos medidas complementarias fundamentales para proteger los activos representados por el agua.

“Por un lado se decretó la Cuenca del Río Caroní como parque nacional, llamado parque Nacional Canaima y Sierra Imataca se le dio el título de Reserva forestal. Estas medidas tenían un claro propósito estratégico, la Sierra del Imataca es un inmenso territorio cuya importancia geopolítica y importante es de la máxima prioridad por ser aledaña a la zona en reclamación, esto incluye la cuenca hidrográfica del Río Cuyuní que drena al Atlántico por medio del territorio en disputa, es vital para los intereses de Venezuela mantener y ejercer presencia en ese territorio”, acota.

El Parque Canaima con el tamaño de algunos países centroamericanos, tiene una gran importancia para el mundo.

“Sus bellos paisajes son un gran atractivo La gran Sabana es inigualable, pero su principal categoría es evitar amenazas contra las cuencas del Río Caroní es posible evidencias que el parque Canaima y la Sierra de Imataca delimitan la zona minera, establecimiento una especie de confinamiento geográfico, la directriz del Estado hacia la minería era de mantenerla en ese espacio aplicando las leyes para controlar y minimizar algún conflicto. Lejos de lanzar una escalada minera se adoptó la política de privilegiar la economía de los recursos naturales junto al aprovechamiento de los minerales no conflictivos como el hierro y aluminio”. Revela.

Política forestal

Luego de 40 años de una satisfactoria política forestal, los bosques estaban intactos, habían sido usados más no arrasados, se desarrolló una industria forestal con notables indicadores más de 40 empresas se instalaron en la región, empresas de camiones, hasta escuelas sobre el tema en Upata.

“Cuatro mil empleos directos sólidos, con empresas de servicios con miles de empleos estables. Para finales de los años 90 la contribución a la economía nacional por parte de la Sierra de Imataca estuvo por el orden de los dos mil millones de dólares, de haberse continuado con esa tendencia para este año 2020, los números habrían sido impresionantes, con una contribución a la economía de al menos 15 mil millones de dólares”, sugiere.

El ex ministro señala como lo más importante al resaltar el valor de la economía forestal es lo “renovable” de manera perpetua.

“La verdadera mina de oro de Guayana, era la reserva forestal de la Sierra de Imataca, hoy en vía de extinción. Los resultados de esa política económica son la fundación de la quinta ciudad de Venezuela (Puerto Ordaz), el desarrollo del potencial del río Caroní. Venezuela disfrutaba de gran potencial eléctrico. Para el 2020 deberían estar culminados todos los proyectos eléctricos del país. La joya de la corona fue el desarrollo de uno de los complejos industriales más grande la América Latina, para los materiales no conflictivos como el hierro y aluminio, llamado Complejo de las Industrias Básicas de Guayana. El valor calculado para el año de 1998 es de 10 mil millones de dólares, pero eso no es lo que quiero subrayar. Cualquier que hubiera sido el monto a la economía nacional era renovable a perpetuidad”, revela.

Ese ha sido el gran logro de la política estimulada en 1960, cuando iniciaba la democracia en nuestro país, nadaba cómoda hacia el siglo XXI.

La tragedia del oro

El oro visto por su paso en la historia de la humanidad, ha dejado más destrucción que avances, está demostrado que para obtener un gramo de oro, se deben remover toneladas de tierra, hectáreas de selva, alterar cauces de ríos, también usar dos elementos peligrosos conocidos por el hombre; el mercurio y cianuro.

“Cuando se termina un beta solo quedan cráteres, aunado al arrates social, la disuasión de pueblos, ya establecidas luego convertidos en pueblos mineros, siempre buscando el oro. Pero la pregunta más importante, a dónde va a parar el oro. Bueno una parte desaparece nadie sabe a dónde va, la otra va a parar a las bóvedas de los bancos, la única actividad económica de relevancia es la joyerías, pero el destino final es esconderlos en barras y joyas”, advierte.

En Guayana estaba el oro, una realidad con un siglo de trayectoria que había que abordar de manera creativa.

“Parece que el oro era un problema, más que una oportunidad. Requería ser atendidos, con el confinamiento de los espacios mineros limitando la expansión de las fronteras de la minería, la ley y el orden en esos espacios. El desarrollo de actividades sólidas y sanas como alternativas de desempeño económico. Al dirigir estas directrices Venezuela establecía que la economía del oro era secundaria”, mantiene.

En dos grandes rangos se resume lo expuesto por Gabaldón, asegura que la visión de estado por el ex presidente Betancourt y continuada por todos los presidentes de la democracia fue un éxito que marcaba la ruta de la economía complementaria y potencialmente a la economía petrolera.

“El oro debe ser un tema secundario a los intereses del país, no necesitaba ampliar su frontera minera”, manifiesta.

El desastre comienza en 1999

Desde esa fecha Venezuela tropezó y comenzó el derrumbe el andamiaje político e institucional, económico. En Guayana sonó la primera alarma al detenerse el desarrollo eléctrico.

“Se paró Tocoma, la capacidad de generación eléctrica empezó a reducirse hasta llegar al apagón del año 2019, siguió el desmantelamiento progresivo hasta un domingo que se ordenó pagar los hornos de Sidor, todos los sectores productivos consolidados en la democracia, fueron reducidos a su mínima expresión sino desapareciendo. Cuál fue la alternativa ofrecida al país. La reserva forestal de Imataca ha estado bajo asedio desde su creación, no únicamente por los típicos garimpeiros, sino también por delincuentes de cuello y corbata, en 1997 lograron un decreto Ejecutivo que desafectaba la reserva que produjo una reacción enérgica de la sociedad que causó su detención ante el Tribunal Supremo de Justicia, en 2004 con el decreto 3.110 y después de derrumbar las instituciones también se derrumba el carácter de la reserva del Imataca”, lamenta.

La peor decisión administrativa tomada en la historia de Venezuela en contraste a 1960. Para el 2016 en base al decreto 3.110 se pone en marcha el llamado Arco Minero.

“Son 100 mil kilómetros cuadrados, casi la mitad del territorio del estado Bolívar que incluye el río Caroní, incluye Guri la minería dentro del embalse. Se incluyen todos los ríos fluentes del Orinoco, El Caura, Cuchivero, la reserva forestal de la Paragua e Imataca”, refleja.

Las consecuencias huellas imborrables

Empezando por las institucionales, sociales y físicas. La desaparición del Estado y la presencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN) ejerciendo dominio territorial, complementando asociaciones con elementos criminales llamados pranato minero, el daño en pueblos indígenas, justica por la fuerza y sin ley.

“El arrase de la Sierra de Imataca camino a ser un desierto, la destrucción del embalse con consecuencia catastróficas para el país, la aparición de enfermedades. El paludismo se apodera de la nación y la conversión del estado Bolívar despegado al resto del país y el desmembramiento de Venezuela”, mantiene.

Urge una atención especial para Guayana en particular el apocalíptico antro minero, legislativamente la política demencial del oro está derogada, en el 2016 la Asamblea Nacional aprobó por unanimidad la Ley Orgánica de la reserva de aguas dulce y biodiversidad del sur del Orinoco.

Es la respuesta al Arco Minero. A futuro la recuperación del territorio considerado invadido por fuerzas extrajeras, una moratoria absoluta de toda actividad minera acompañada del restablecimiento y ordenamiento legal, un vasto programa de rehabilitación remediación de los daños apoyados en las ciencias naturales. Relanzamiento de las políticas públicas que restablezcan la atmosfera requerida para que florezca los emprendimientos de toda naturaleza y darle un parao a la destrucción en curso.

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