Para el polímata venezolano Jorge Olavarría de Halleux es difícil encontrar un aspecto positivo que haya dejado el chavismo al país en los últimos 20 años. En su opinión, además de quitarle a la sociedad su capacidad de pensar, lo único que le aportó a Venezuela es el ejemplo de lo que no debe hacerse en una nación.

Cuando Hugo Chávez ganó la presidencia en 1999 se aseguró de crear un sistema político del que los venezolanos no se pudieran liberar fácilmente, aseguró Olavarría en una entrevista para El Nacional.

Es hijo de Jorge Olavarría de Tezanos, uno de los más acérrimos adversarios políticos de Chávez, luego que lo apoyara en las elecciones de 1998. En su biografía de Twitter se define como escritor, guionista, libertario, lingüista, mecánico, teólogo, barrendero, “utiliti”, etimólogo, histórico, profesor, especulador, onirólogo y procrastinador.

“Esto es un sistema político que se construyó en base a mejoras y proyectos futuristas, pero que se corrompió de una forma vertiginosa. Chávez tomó un modelo del pasado y lo modificó de tal forma que no pudiéramos salir de él fácilmente”, dijo Olavarría, también profesor de la Universidad Católica Andrés Bello.

Los venezolanos, animados por un proyecto político diferente, decidieron jugárselas todas a un nuevo liderazgo y se negaron a prestar atención a las señales de alerta, como el resentimiento en su discurso.

Cuando una sociedad le entrega su brújula moral a un líder, esa sociedad está condenándose a futuro”,  enfatizó.

Explicó que cuando Chávez llegó al poder, Venezuela se encontraba en la vía para aprender a darle autonomía a los estados, de dejarlos tomar ciertas decisiones propias, aún con el miedo de que a algunas regiones se les subiera el poder y la riqueza a la cabeza.

“Estábamos en un proceso interesante. Nosotros no nos merecíamos a Chávez. No en ese momento, quizás 10 años antes, pero en ese momento no”, agregó.

Una oposición a la medida

Parte del modelo creado por Chávez para asegurar el futuro de la revolución en el poder consistió en mantener una fachada democrática ante el mundo, y para esto necesitaba a una oposición creada a su medida, afirmó Olavarría.

“Él compró a la oposición. Le impuso a Venezuela la oposición que él deseaba, y no la que necesitábamos. Él fue el artífice del Capriles Radonski, que sigue vitalicio hasta hoy. Él fue el artífice de todo el divisionismo, así como de la compra y venta de políticos de oposición. Eso se aprendió muy bien y el gobierno de Nicolás Maduro usó ese ejemplo”, manifestó el también historiador.

El liderazgo político es necesario

Olavarría se mantiene optimista ante el futuro del país. Cree que los jóvenes tienen la capacidad para salvar a Venezuela, y al mundo, pero reconoce que es necesario contar con un liderazgo político que tome las riendas e impulse a los ciudadanos.

Tiene que existir un liderazgo político cohesionado, no unidad porque eso no es necesario, pero sí se necesita sentir que quienes quieren asumir las riendas de las vidas de los ciudadanos tienen una estructura moral, social, económica y política diferente, incluyendo a Juan Guaidó. Eso es lo que nos tiene en una especie de espera mortal, una espera que nos está costando la vida. Yo tengo fe en esta generación. Esta generación ha estado hundida durante 20 años en la demagogia, esto significa que ya la reconoce instintivamente, esto es una riqueza extraordinaria. En Venezuela reconocemos al político demagogo, al profesor ignorante, al médico chapucero, y eso es un gran conocimiento”, indicó.

Destacó que los venezolanos tienen a un líder que ha sido anulado en muchas ocasiones, pero que tiene una buena visión de lo que podría ser una Venezuela en el futuro.

Tenemos un líder en la oposición que tiene la mente despejada, que tiene conceptos libertarios bastantes aceptables. Ha sido anulado por el régimen. Prácticamente está en la clandestinidad a la vista de todo el mundo. Pero esta persona es una mujer, y ocasiona muchos prejuicios. Estoy hablando de María Corina Machado. Aquí tienes un liderazgo político bueno, pero tenemos un machismo en pleno siglo XXI”, añadió.

Venezuela tocó fondo

“Yo creo que ya Venezuela tocó fondo, y por eso se nota el cambio de paradigma en la gente. Siempre existirá el abusador o el oportunista, pero si le das suficiente tiempo, la brújula moral se regula sola. Te das cuenta que es mejor ser honesto porque con eso ganas más. Eso se está viendo en Venezuela, y eso se llama crecer, eso se llama aterrizar, eso es querer un futuro mejor. Estoy siendo demasiado optimista, no lo sé, porque todavía falta mucho”, manifestó Olavarría.

Consideró que los venezolanos han aprendido de los errores y destacó que el país cuenta el recurso humano necesario para sacar adelante al país.

Sin embargo, Olavarría resaltó que primero hay que luchar contra el nihilismo, una corriente filosófica que sostiene la imposibilidad del conocimiento, y niega la existencia y el valor de todas las cosas, y convencer a los ciudadanos que vale la pena invertir en el país.

“El nihilismo es cuando te das cuenta que todo va a terminar en nada. Es quien cree que no vale la pena nada. En muchos aspectos esto no se puede vencer, pero si a ignorarlo, y creo que es lo que hay que hacer en Venezuela. Mi gran lucha como profesor es hacerle entender a los muchachos que si vale la pena, que la tierra arrasada significa que podemos sembrar nuevamente”, agregó.

Explorar otras fuentes económicas

Venezuela es un país con muchas riquezas, sin embargo, Olavarría considera que se han estado explotando fuentes equivocadas.

“Lo que se extrae de la tierra: el oro, la plata, el petróleo, el hierro, todo esto que se extrae muerto corrompe, esa es su naturaleza. Lo que brota vivo de la tierra, eso sí es riqueza verdadera. Lo que siembras  tienes que respetarlo porque si no vuelve a salir. Ese es mi argumento, y creo que es válido hoy día con los nuevos conceptos de ambientalismo”, explicó.

Cuando Venezuela nacionalizó el petróleo en los años 70 descubrió una fuente de riqueza que consideró ilimitada. Durante muchos años se despilfarraron las ganancias,  y se olvidaron otras fuentes económicas vitales para la nación.

Aunque destacó que no es fácil guiar a los venezolanos en una nueva dirección, tampoco lo cree imposible. “Hay antecedentes como los Emiratos Árabes, donde tienen dinero ilimitado pero de igual forma decidieron diversificarse.  Esto es progresista, de crecimiento, de inversión. Esto es un referente importante”, indicó.

Información de El Nacional

Erika Hernández

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