Diario La Razón / Caracas 17 octubre, 2020

El populismo, la corrupción y la pandemia están empobreciendo a más hogares en Venezuela

Este 17 de octubre el mundo conmemora el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, ocasión propicia para que las organizaciones globales y especializadas levanten la voz de alerta acerca de los graves daños que en esta materia están provocando las políticas populistas, la corrupción, desigualdades sociales y la pandemia del Covid-19.

Esta efeméride fue reconocida por la Organización de Naciones Unidas (ONU) en el año 1992, aunque la primera celebración se realizó en París, Francia, en 1987. Ese día más de 100.000 personas fueron convocadas en la plaza del Trocadero con la finalidad de manifestar en honor a las víctimas de la pobreza, el hambre, la violencia y el miedo.

La ONU indica que el mundo actual se caracteriza por un nivel sin precedentes en el desarrollo económico, medios tecnológicos y de recursos financieros. Agrega que resulta escandaloso que, en medio de este contexto de crecimiento, millones de personas estén padeciendo bajo condiciones de pobreza extrema.

Adicionalmente, indica que este problema no solo se vincula a los niveles de ingresos financieros sino que tiene una mirada mucho más profunda y amplia. “Es un fenómeno multidimensional que comprende la falta de capacidades básicas para vivir con dignidad”, refiere la institución.

VENEZUELA: EL PAÍS MÁS POBRE DE AMÉRICA LATINA

Venezuela en particular es reconocida a escala internacional por sus inmensas reservas de petróleo, gas y minerales. Aunque en los recientes años ha pasado a ser uno de los más pobres de la región y con mayores desigualdades, reveló la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi).

Este estudio, organizado por las universidades Central de Venezuela, Católica Andrés Bello y Simón Bolívar, reveló que los parámetros de vida de los venezolanos se siguen diferenciando de forma preocupante en relación con el año 2019.

El informe alerta que Venezuela se ubicó como el país más pobre de América Latina, incluso quedando por debajo de Haití –nación considerada históricamente como la más pobre del hemisferio occidental-.

El 96,2 % de los hogares encuestados por Encovi presenta pobreza de ingresos y el 54 % califica en la categoría de pobreza reciente. Mientras que el 41 % ocupa el renglón de pobreza crónica.

Frente a esta realidad cada vez más aguda, el gobierno de Nicolás Maduro permanece firme en su posición de no generar políticas laborales y sociales que permitan el mejoramiento de los salarios de los trabajadores y, por ende, de las pensiones, tomando en cuenta las limitaciones impuestas por la pandemia del coronavirus y las restricciones de la Cuarentena.

Con una hiperinflación indetenible, escasez de alimentos y medicinas, y deficiencia de los servicios públicos, los únicos paliativos o alternativas presentadas por el Ejecutivo se han limitado a los bonos del Sistema Patria, aunque desde hace mucho tiempo resultan insuficientes ni tampoco pueden llegar a toda la población venezolana.

En otrora beneficios sociolaborales que significan garantía para los trabajadores, tales como prestaciones sociales, cajas vacaciones, aguinaldos, también han sido pulverizados a cifras irrisorias calificados por los mismos trabajadores como humillantes y miserables.

Esta semana que finaliza los trabajadores del sector educación protestaron, a través de las redes sociales, contra el ministro Aristóbulo Istúriz, por el depósito de un mes de aguinaldo que no superó, en el mejor de los casos, el millón de bolívares.

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