Las elecciones en los Estados Unidos siguen dando de qué hablar a nivel mundial. Sus
características únicas en un contexto tan poco tradicional, en un ambiente político polarizado,
han logrado que se destapen hechos, por demás interesantes, para la opinión pública nacional e
internacional. Steve Scully, conocido hombre de televisión, admitió enviar un tweet a Anthony Scaramucci, un polémico exjefe de comunicación de la Casa Blanca, a pesar de que, días antes, lo había negado diciendo que su cuenta fue hackeada.

El Político

Steve Scully, editor político en C-Span, fue suspendido indefinidamente luego de admitir que mintió sobre el supuesto hackeo a su cuenta en Twitter, anunció el medio C-SPAN el jueves.
Scully, quien debía moderar el Segundo Debate Presidencia que tomaría lugar virtualmente el
Jueves 15 de octubre, admitió que hubo un error en la interpretación de sus palabras. A pesar de
todo, el debate no se iba a poder llevar a cabo debido a que el Presidente Donald Trump indicó
que no iba a participar de la contienda en forma virtual.

El 8 de octubre, el reportero veterano de la ciudad de Washington escribió un mensaje al otrora
Jefe de Comunicación de la Casa Blanca, Anthony Scaramucci, preguntándole si debería
contestar a los reclamos hechos por Trump de que Scully había sido prejuicioso en su contra.
A pesar de las intenciones de Scully, el mensaje se filtró y se viralizó con rapidez gracias a las
acusaciones de los conservadores de que Scully estaba confabulando con Scaramucci en contra de Trump.

No resulta raro que los reporteros se comuniquen en forma privada con políticos de todos los partidos, pero la falta está en la mentira, severamente sancionada en la cultura estadounidense.

Scaramussi tiene su historia negra

Ya en 2017 protagnizò una terrible crisis en la Casa blanca que lo llevó a su destitución.

Los brutales insultos del director de Comunicación de Trump arrastran por el fango a la Casa Blanca
Anthony Scaramucci llamo al jefe de Gabinete “jodido paranoico esquizofrénico” y arremete contra el estratega jefe, Bannon: “Yo no intento mamármela como él”.

El primer detonante de este estallido fue la publicación o del informe patrimonial de Scaramucci. Un expediente anodino, del que ya se conocía prácticamente todo, pero que el aludido, un pequeño tiburón financiero de Nueva York, tomó como una “filtración criminal” y un ataque a su persona.Scaramucci lo consideró un delito y exigió una investigación del FBI, reseñó el diario El País

La siguiente erupción llegó  cuando, el periodista Ryan Lizza publicó que Scaramucci estaba cenando en la Casa Blanca con Trump, su esposa Melania, el popular presentador de Fox Sean Hannity y el dimitido ejecutivo de la cadena Bill Shine. Una noticia más en el caleidoscópico universo Trump y que habría pasado rápidamente al olvido si no fuera porque el director de Comunicación de la Casa Blanca vio algo oscuro agitándose detrás y llamó directamente a su autor.

– “¿Quién te lo ha filtrado?”, fue su primera pregunta. Ante la negativa de Lizza, el cancerbero de Trump se desató. Afirmó que estaba dispuesto a destituir a todo el equipo de comunicación de la Casa Blanca y, siempre según el relato del periodista, apeló al patriotismo para que le respondiese. “Tú eres un ciudadano de Estados Unidos, esto es una catástrofe para la nación. Así que te pido como patriota americano que me indiques quién lo filtró”.

La resistencia del reportero, un avezado y filoso narrador de la vida política de Washington, redobló las iras de Scaramucci.

“¿Fue un asistente del presidente?”, insistió y, al no obtener la respuesta deseada, espetó: “OK. Voy a despedirlos a todos y así tú no habrás protegido a nadie”. Luego, se lanzó al abismo.

Encolerizado, culpó a Priebus de las filtraciones y anunció que iba a caer: “Reince es un jodido paranoico esquizofrénico”. En su incandescencia también le imitó: “Oooh, Bill Shine viene a la Casa Blanca. Déjame filtrar la jodida cosa y ver cómo puedo bloquearlo por los cojones”.

Subido a lomos de su ira, dirigió este recital de degradación política contra el estratega jefe, uno de los apoyos de Priebus. “Yo no soy como Steve Bannon. Yo no intento mamármela como él. Ni trato de construir mi propia marca. Estoy aquí para servir al país”, sentenció.

Vulgar y excesivo, cuando terminó la conversación con el periodista lanzó un incendiario mensaje en Twitter en el que apuntaba a Priebus como autor de la filtración a Politico. Fue la puntilla.

Alcanzado el apogeo, rotos los diques, dio inicio una penosa marcha atrás. Primero borró el tuit, y a la mañana siguiente, llamó directamente a la CNN para intervenir en un debate sobre su pelea con Priebus y rebajar el tono. No lo mejoró. A los pocos minutos se enzarzó con el presentador y acabó señalando que su relación con Priebus era como la de “Cain y Abel”, y que le tocaría al presidente tomar una decisión.

El 28 de julio de 2017 por la tarde, al publicarse el artículo de The New Yorker, se limitó a decir en Twitter: “A veces usó un lenguaje colorido. Me voy a contener, pero no dejaré de luchar apasionadamente por la agenda @realDonaldTrump”. Horas después, añadió: “Cometí un error al confiar en un reportero. No volverá a suceder”. Ni Bannon ni Priebus hicieron comentarios.

Scaramucci carece de asideros fuera de Trump. Abogado por Harvard y antiguo financiero de Wall Street, jamás ha tenido una actividad política relevante más allá de dirigir un programa económico en la Fox y girar como una veleta según soplase el viento. En su día apoyó a Hillary Clinton ­(“es increíblemente competente”, llegó a decir), defendió la lucha contra el cambio climático, censuró el muro con México e incluso criticó a Trump (“muy listo pero sin juicio”).

Violentamente reconvertido a la fe de Trump, tras la victoria le defendió en todos los platós televisivos y se ganó su admiración cuando hace un mes logró desmentir una información de CNN sobre la trama rusa. La rectificación acabó costando el puesto a tres periodistas, incluido el jefe de investigación de la cadena.

. Y ahora…

Intento seguir adelante

Para intentar cubrir su espalda, Scully declaró que su cuenta había sido hackeada—algo que
ahora admite que es falso—
“Estas acciones han desanimado a muchas personas, incluyendo a mis colegas en C-SPAN,
donde he trabajado por los últimos 30 años, colegas profesionales en los medios, y el equipo de
la Comisión de Debates Presidenciales”, dijo Scully en una declaración. “Pido perdón a todos
mientras intento seguir adelante en este momento de reflexión y decepción en mí mismo”.

Fuera de la cobertura electoral

C-SPAN, que había defendido a Scully en el pasado, indicó oficialmente que el periodista
entendió que había cometido un “error serio”.
“Estamos consternados por estas noticias y de ninguna forma justificamos sus acciones”, dijo un
vocero del medio. Todo esto también trajo como consecuencia que Scully no pueda cubrir para el canal durante el día de la elección.

Sin embargo, Scully, de carácter afable y una destacada trayectoria, es llamado “el hombre más paciente de la televisión”, por su manera de conversar con el mundo político.

Yashar Ali, de New York Magazine, destacó la semana pasada que esta no es la primera vez que
Scully se justifica con un hackeo en su cuenta de twitter.

La noticia de que Scully estaba siendo sujeta a una sanción administrativa por parte de C-SPAN
fue reportada por Associated Press. “Un resultado brutal por un ingenuo tweet sin intenciones
políticas”, dijo Scaramucci en Twiter. “La cultura de la cancelación está yendo muy lejos”.

Luego de una excéntrica y agresiva presentación en el primer debate, que lo llevó a interrumpir
al ex vicepresidente Biden, Trump inmediatamente se volcó a culpar al moderador de Fox News,
Chris Wallace, por estar parcializado en su contra. Asimismo, el Presidente y sus aliados en el
Congreso, apuntaron a que las acciones de Scully son una evidencia de parcialidad indebida.

También critican a la periodista de USA Today

La moderadora del debate de los vicepresidentes, la periodista de USA Today Susan Page, fue
criticada por la izquierda por celebrar un acto en honor a Seema Verma, quien sirve como
Administradora de los Centros de Medicare y Servicios de Medicaid, en 2018.

Cada quien por su lado

En lugar de un segundo debate, Biden aceptó presentarse en un ayuntamiento cubierto por ABC.
Por su parte, el Presidente Donald Trump, luego de recuperarse del coronavirus, participóparticipó en una cobertura rival en otro ayuntamiento, durante la misma hora de Biden, cubierto por NBC.

https://meaww.com/ elpais. http://c-span.

Ver:

Cancelan segundo debate entre Trump y Biden

Anuncian moderadores de debates presidenciales de EEUU

Los debates animan la vida política desde Lincoln

Extra Venezuela

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