La noche de este  miércoles se observó un enorme despliegue eléctrico en el Hotel Humboldt, que se supone no debería ser por el encendido de la Cruz del Ávila. Evento que ya se anunció y se hace a partir del 11 de octubre. Mucha fue la expectativa e indignación de los caraqueños por dicha situación, en un contexto de crisis energética y de «cuarentena radical» del plan 7+7.

El tema se hizo tendencia de inmediato en las redes sociales, por el inusual uso hasta de luces láser y toda una parafernalia tecnológica que se veía a lontananza.

Los más osados se atrevieron a «reportar» que se trataba de una «coronaparty», una fiesta prenavideña, evento prohibido en el marco de pandemia.

Otros dijeron que se veía «muy bonito», pero no precisamente por eso deberían jugar con la paciencia de los ciudadanos «no privilegiados», que noche tras noche padecen de cortes eléctricos y permanecen a oscuras en la ciudad capital.

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