El joven zuliano, Reynaldo Maldonado Torres, falleció la mañana de este martes 13 de octubre de 2020 en el Hospital San Rafael Nivel II de San Juan del Cesar de La Guajira-Colombia, tras presentar un severo daño neurológico producto de una brutal caída desde un árbol.

Su madre, Zoila Torres, narra con valentía y dolor, el esfuerzo que hizo para salvarle la vida a hijo.

Aferrado a Dios, un corazón latiendo con fuerza y el amor de madre e hijas, fueron los “súperpoderes” que mantuvieron con vida al joven zuliano, Reynaldo Maldonado Torres, hasta el último minuto en la Unidad de Cuidados Intensivos, a donde fue ingresado por una tutela judicial.

Cronología contra la muerte

A sus 26 años de edad, Reynaldo Maldonado Torres, quiso ganarle la batalla a la muerte, pero su situación médica no es nada fácil.

El joven enfrentó una terrible complicación de salud sin recursos y sin seguro médico o una Entidad Promotora de Salud (EPS), una afiliación vital para ser atendido en los centros de salud de Colombia, esa fue su cruda realidad como inmigrante.

Reynaldo Maldonado Torres oriundo del sector Concesión 7 del municipio Baralt del estado Zulia-Venezuela, llegó a hace dos años y medio al departamento La Guajira de Colombia, para trabajar en una finca en el sector La Lagunita de Barrancas como obrero de campo, ese, fue su primera opción laboral que le propuso una familia de la zona para seguir tejiendo su futuro fuera de sus fronteras.

Aquel muchacho, de tez morena y con ansias de trabajar, bregaba fuertemente en el campo colombiano realizando múltiples tareas desde limpieza, potrero y ordeño, oficios que los ejecutaba con una extrema facilidad y habilidad en vista de sus amplios conocimientos que había desarrollado en su entrañable Venezuela.

Pero el domingo cuatro de octubre de 2020, la vida de Reinaldo Maldonado Torres cambió repentinamente de manera extraña, ya no se veía en los pastizales de la finca propiedad de la familia Fernelli, sino encerrado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital San Rafael Nivel II en medio de aparatos médicos que lo ayudan a respirar y no desmayar ante una posible complicación clínica.

La madre de muchacho,  Zoila Torres, emprende un largo viaje hasta La Guajira colombiana para atender la salud de su hijo y tras conocer el diagnóstico médico no podía creer que Reynaldo y padre de dos niñas haya terminado con severo daño en su cuerpo.

“Me llevé a Dios entre mis piernas para salvarlo”, dijo la mujer trabajadora cuando decidió abandonar Concesión 7 con el fin de reencontrarse con su hijo, ya no de forma alegre y abrazos calurosos, sino agarrando sus manos para inyectarle fuerza y gallardía con el fin de superar esta tragedia juntos.

Informe médico es alarmante

Angustiada, Zoila Torres sólo recibe la información de unos familiares que su hijo se había caído de una mata de mamón a 12 metros de altura y que un grupo de persona lo trasladó agonizante hasta un centro de salud de nivel 1 en la localidad de Barrancas, donde le prestaron los primeros auxilios, pero en vista de la gravedad es transferido hasta el Hospital San Rafael Nivel II para ser examinado por un equipo de especialistas.

El diagnóstico de Reynaldo Maldonado Torres es alarmante y complejo. En palabras de su progenitora, tras la brutal caída, el joven trabajador presentó la columna destrozada  y padecía de una parálisis en sus miembros inferiores tras el accidente.

Según la información clínica que procesó el Hospital San Rafael Nivel II de San Juan del Cesar, ente adscrito al Ministerio de Salud y Protección Social del Gobierno de Colombia, el paciente venezolano presentaba traumatismo craneoencefálico moderado, raquimedula (daño en la médula espinal) y en el tórax.

Además de estas lesiones, Reynaldo Maldonado Torres tenía fractura conminuta de C4-C5, shock neurogénico, contusiones pulmonares moderadas y una cuadriplejia secundaria.

¿Cómo encontró a su hijo?

Al llegar al Hospital San Rafael Nivel II, la progenitora de Reynaldo, Zoila Torres, enfrentó un escenario terrible y para ella indigente que aumentaba su dolor e impotencia.

Sus ojos llorosos fueron testigos de cómo a su hijo lo tenían en un área común del Hospital San Rafael Nivel II con una sonda en la tráquea, esperando sólo una autorización para ser ingresado a la UCI del referido centro de salud.

“A Reynaldo no lo había ingresado a la Unidad de Cuidados Intensivos porque no contaba con su seguro médico, es decir un EPS, y corría el riesgo de enfrentar una falla multiorgánica, expresó la madre venezolana.

Zolia no se quedó petrificada, pues su misión, como madre y cristiana, fue siempre salvar a su hijo. Se armó de valentía y fuerza, logrando el ingreso de Reynaldo a la UCI recibiendo tratamiento y un estricto monitoreo médico.

Y es que la señora Zolia Rosa interpuso una acción de tutela ante el Juzgado Promiscuo de Familia del Consejo Superior de la Judicatura de San Juan del Cesar, acogiendo una medida provisional a su favor.

En el comunicado legal de fecha 9 de octubre de 2020, la Juez Azalia Angarita Arredondo ordenó a la Secretaría de Salud Departamental de La Guajira autorizar “la remisión a UCI y autorizar la valoración por un cirujano con el fin de garantizar los derechos fundamentales a la salud y vida” del ciudadano venezolano.

Pero el reclamo de Zoila no cesaba, ya que su hijo necesitaba estar internado en un hospital de alto nivel para ser evaluado por un cirujano de columna, ortopedistas y neurólogos, pero las autoridades de salud no le dieron respuesta.

“Estábamos contrarreloj porque la vida de mi hijo estaba comprometida”, expresó Zoila en medio del sufrimiento que hoy en día la embarga.

Batalla final y una petición de una madre desconsolada

Tras diez días luchando por su vida, Reynaldo Maldonado Torres, sucumbió a las 6:30 de la mañana del 13 de octubre de 2020 en el Hospital San Rafael Nivel II de San Juan del Cesar.

“Murió mi hijo por negligencia médica y por falta de atención, porque no lo sacaron de ahí (Hospital San Rafael Nivel II de San Juan del Cesar)”, expresó Zoila, una madre desconsolada que estuvo con su hijo hasta los últimos minutos de su existencia.

“No me están entregando a un hijo vivo, me lo están entregando muerto”, exclamó la señora, quien hasta el último momento suplicó que le salvarán la vida de su “negro” como ella le decía cariñosamente.

Con el corazón roto en mil pedazos, la madre zuliana sólo pide a las autoridades que le entreguen el cuerpo de su hijo lo más pronto posible para repatriarlo a Venezuela.

Exige que no le pongan tantas trabas como le pusieron cuando luchó por salvarle la vida a su hijo durante esos 10 días que estuvo en el centro asistencial.

Recordará a Reynaldo por siempre y el amor que él sentía por ella, “fue un ser humano de noble corazón”.

Nota de Prensa / Raúl Arroyo Valera / @arroyoraul30