Una nueva política desde la alianza opositora debe buscar «trascender las elecciones parlamentarias y las de gobernadores o alcaldes, así como idea de activar un referendo revocatorio» los espacios de coordinación cuando se han fijado una estrategia unitaria, aunque no única ha logrado triunfos políticos. Por lo que la vía democrática y pacífica sería la más idónea para superar la situación actual.

Una situación «que se salió de las manos o control del gobierno; este al igual que en cualquier hogar tiene que hace milagros para cubrir las cuentas a fin de mes» Lo sensato tanto para el gobierno como oposición, debería ser abocarse en actuaciones que lleven a un escenario de resolución de conflictos o negociación.

Políticamente no se puede seguir cediendo espacios o dejando de participar en elecciones; pues se abandona la posibilidad de encaminar la mayoría popular a otro triunfo político.

Cerrando espacios a las aventureros y avanzando en la ruta electoral, no solo de forma cuantitativa sino cualitativa; al ganar mejores condiciones para enfrentar escenarios posibles que podrían ir desde un referéndum hasta el adelanto de presidenciales.

Muchas de estas experiencias o propuestas se han expuesto a nivel nacional e internacional, pero siempre hay un sector distractor que se activa en bloquear cualquier propuesta que no se dibuje desde su sector específico, el cual paso a ser benefactor de la crisis y posible solución.

«Es mayor el riesgo y retroceso político cuando se asume la postura de no participar que participando» La historia permitirá exponer errores como el 2005 cuando abstenerse en parlamentarias; permitió al chavismo establecer las bases institucionales a su proyecto. Años después opositores lo reconocieron; pero ahora vuelven a reciclar la conducta.

Se debe reconocer la habilidad de Maduro para quedarse en el poder, «aunque a un costo político y social muy alto; el primero por parte de su entorno el otro por la población» una correcta lectura de la situación Gobierno – Oposición podría ser la llave para que algunos aliados del pueblo venezolano rectifiquen en su conducta o política exterior.

Todo aquel que se considere demócrata o promotor de Derechos Humanos, «no puede llegar a estos niveles de insensibilidad al dolor de un pueblo», mientras juegan con la esperanza de un pueblo, que sufre, «Un pueblo que es capaz de vota por una caja de comida, o por un bono en dinero el día de las elecciones, es el resultado de la mal praxis política» la cual se ha exacerbado en esta crisis.

Sobre este punto también se debería reflexionar, pues no existe una patente de corso sobre la mal praxis política o la beneficencia política; en ocasiones resulta ser que se han beneficiado más los denunciantes y propulsores de la antipolítica, que quienes practican la vía del acuerdo y participación gradual.