Si no salen de Venezuela los soldados cubanos, chinos, rusos y turcos, asi como los terroristas árabes y guerrilleros colombianos que actúan como ejércitos de ocupación

en todos los espacios de la administración pública, incluyendo la fuerza armada nacional, por consentimiento de quienes controlan el poder, entonces hay que sacarlos. En ese sentido la lucha de los demócratas venezolanos comprometidos con la libertad de un pueblo oprimido debe centrarse unitariamente y con una dirección coherente en estrategias que no esté pensando ni sacando cálculos políticos personales o partidistas, sino con el objetivo de terminar con la usurpación. En este momento no hay cabida para otra vaina que no sea el cese de la usurpación.    

Cuando una persona está secuestrada lo primero que desea es que los secuestradores no lo asesinen y que las fuerzas de seguridad actúen para que la liberen. En Venezuela desde hace 21 años mas de 30 millones de personas estamos secuestradas y como internamente el ejercito encargado de protegernos se ha plegado a los secuestradores, entonces los 30 millones de venezolanos que estamos secuestrados necesitamos ayuda de la Comunidad Democrática Internacional para poder liberarnos. Es necesario que la Comunidad Internacional hable menos y accione mas. Los comunicados de solidaridad son importantes pero a estas alturas del partido seria mas efectivas las acciones para terminar con la pesadilla.   

Venezuela después de las décadas de los sesenta, setenta, ochenta y noventa cuando transitó por el llamado tercer mundo y se acercó a países del mundo industrializado y desarrollado que proporcionaba bienestar y calidad de vida a la población, lamentablemente en el segundo milenio con la llegada de la peste roja encabezada por el resentido social mayor nacido en Sabaneta entró en un retroceso que la ubicó rápidamente en los países del quinto mundo a la par o por debajo de países como Haití en las islas caribeñas y la mayoría de los del continente africano. Los resentidos sociales montaron la fiesta de la corrupción e hicieron de la destrucción una política de estado.  

Aunque la represión y los crímenes comenzaron desde el mismo momento que los secuestradores llegaron al poder con cantos de sirenas, es a partir de 2014 cuando arrecian con el exterminio que acaba de ser determinado con el demoledor informe de la Comisión Espacial del Comité de Derechos Humanos de la ONU el 16 de septiembre 2020. En las manifestaciones pacificas de 2014 y 2017 fueron asesinados mas de 300 personas, en su mayoría jóvenes que pedían libertad y democracia, pero recibieron como respuestas tiros certeros en la cabeza, sin que haya habido enjuiciamiento contra ninguno de los funcionarios involucrados en estos crímenes, a pesar de estar plenamente identificados. A esto hay que sumarle las desapariciones forzosas y exterminios extrajudiciales.

La terrible crisis humanitaria que está matando a decenas de niños recién nacidos por desnutrición y falta de medicamentos, miles de ancianos y jóvenes venezolanos que están comiendo de la basura y casi seis millones que han huido para buscar medio vivir en otros países: Universidades si presupuestos y empresas cerradas. Apagones eléctricos que mantiene al país a oscura diariamente, falta de gas para cocinar, falta de agua potable no solo para cocinar, sino para bañarse y mantener sanitariamente los baños. La falta de gasolina para mover no solo el transporte de alimentos desde los centros de producción, sino para que la ciudadanía pueda desplazarse libremente por el país con las mayores reservas petroleras del planeta y las mejores refinerías del mundo. Es parte del saldo de la destrucción.    

En ese sentido no es que seamos apátridas ni que estemos de acuerdo con que militares extranjeros vengan a invadirnos, sino que hay un pueblo indefenso que necesita ayuda de una fuerza de paz internacional porque solo no puede luchar contra la invasión de fuerzas militares de gobiernos como Cuba, Rusia, China, Irán y Turquía, así como por grupos terroristas de las FARC, ELN colombianos, y el Hezbolá del medio oriente. Durante 21 años ese pueblo secuestrado ha votado, ha marchado y ha protestado con banderas, pitos y pancartas que son sus únicas armas, pero la trampa y la represión se imponen al final. La ayuda internacional es fundamental para su liberación.  

Tienen la palabra todos aquellos que dicen ser amigos del pueblo venezolano       

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Autor:

Benito Zambrano

Editor Jefe de Extra Venezuela