El dirigente regional del partido político Voluntad Popular, Daniel Rangel, denunció la precaria situación que viven los pacientes de COVID-19 en el Hospital Universitario «Jesús María Casal Ramos» de Acarigua, estado Portuguesa.

En el relato compartido a través de Portuguesa Televisión, el dirigente señaló que la sala donde son atendidos los pacientes infectados por el virus se ha convertido «en una sala de muerte».

«Cumplí treinta y tres días viendo morir a mi suegra en este centro donde presencié más de cuarenta muertes por COVID-19», inició. 

Expresó que la precaria situación está asociada a la falta de personal de enfermeras y especialistas: «solo dos enfermeras y un médico atienden hasta 27 pacientes».

Rangel aseveró que la mayoría de los pacientes que se encuentran en el centro de salud están bajo un cuadro de salud crítico, por lo que las enfermeras deben de estar pendientes las 24 horas al día y «negociar medicamentos», para los tratamientos. En este sentido, también puntualizó que no siempre se les garantiza a los familiares un cuadro clínico confiable.

Por otra parte, el dirigente político denunció que los familiares de los pacientes deben de contratar enfermeras dentro del hospital, y cuya tarifa oscila alrededor de los 40 dólares diarios. Así como también deben de asumir los gastos de las medicinas, elevando el costo total a 80 dólares diarios.

«Hoy el gobierno se llena la boca de decir que las salas de COVID-19 están súper dotadas, que se cuenta con todos los insumos y equipos», dijo Rangel, al tiempo que también aseguró que en el centro de salud no hay la maquinaria para realizar pruebas de rayos X.

«Los familiares tienen que contar con 120 dólares diarios para mantener vivo a su familia, sumado a ello tiene que estar colaborando con trajes de bioseguridad, mascarillas, gorros, guantes, entre otros materiales»

El dirigente también constató que en el recinto hay moscas y bolsas de comida acumuladas, evidencia de la cruda realidad que han tenido que vivir los hospitales en el actual panorama que enfrenta el país.

«Solo hay Médicos Integrales que no saben cómo manejar e interpretar el estado de los pacientes; se escuchan quejas de los pacientes, y las enfermeras comunican que no pueden darse abasto».

Puntualizó que la mayoría de los pacientes recluidos son personas de bajos recursos que no tienen para adquirir medicamentos: «en el Hospital no hay servicio de Taxi y de motos por lo que los familiares tienen que hacer milagros».

En este sentido, señaló como principal culpable de la situación al gobernador oficialista, Rafael Calles, quien «se llena la boca de decir que tienen un equipo de protocolo para el tratamiento en caso de fallecimiento de COVID-19». Al mismo tiempo que expresó que los familiares deben de encargarse de retirar a sus muertes y contratar un servicio que los saque del hospital.

Antes de finalizar, Rangel solicitó la intervención del hospital y la supervisión del resto de los centros de salud del país.

«Solicito apoyo y ayuda a la Organización de las Naciones Unidas, de la Organización de Estados Americanos y a los organismos defensores de los Derechos Humanos para que vean la realidad de cada hospital de Venezuela». 

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