La graduación de la joven Verónica Bastardo es algo que nunca podría olvidar, dado que finalizó en medio de un insólito contexto. La ya licenciada en Comunicación Social obtuvo la última firma en una cola en una estación de servicio, donde el profesor esperaba para lograr surtirse de gasolina.

Bastardo publicó en su Twitter (@_Verolerolero) el video donde acude, tras salir de su acto de grado, a una estación de servicio. La comunicadora social necesitaba la firma del profesor Antonio Grilli, quien oficializó el documento que la catalogaba como licenciada.

“Graduarse en Venezuela es…Como en mi casa tenemos los litros de gasolina contados, la firma de Antonio Grilli la tuve que buscar al salir del acto y él estaba en una cola. El calor, las mascarillas, las fachas, la gente peleando en la otra esquina”, dijo.

La insólita imagen quedó inmortalizada en un video, donde el escritorio fue la ventana del carro y el calor consumía a los presentes. Además, el vestido de Verónica desentonaba en medio del caos que representa una cola en una estación de servicio, con discusiones y otras increíbles historias, mientras que se desarrolla la pandemia de coronavirus.

Escasez de gasolina en Venezuela

La escena que protagonizó Bastardo fue sumamente surrealista, al igual como lo son las cientos de colas que hay actualmente en Venezuela. Uno de los países con las mayores reservas de petróleo y algunas de las refinerías más importantes del mundo, se encuentra sufriendo un grave desabastecimiento de gasolina.

El agravamiento de la crisis de la gasolina provocó el estallido de decenas de protestas diarias donde los venezolanos exigen ser surtidos. Los envíos periódicos de combustible iraní han buscado hacer frente a la situación, pero todavía no logra abastecer al parque automotor venezolano.

En Caracas, el régimen busca crear una especie de normalidad al enviar más gasolina iraní, pero igualmente deben hacer largas colas por horas. Sin embargo, en el interior, los ciudadanos denuncian que deben pasar semanas a la espera, por lo que han desafiado al confinamiento de la pandemia para protestar por unos litros de combustible.

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