Antes de que Estados Unidos ofreciera el pasado 28 de septiembre una recompensa de 10 millones de dólares por la captura de Pedro Luis Martín Olivares, ya éste tenía recopilado documentos para visualizar cómo el sistema judicial de esa nación le construyó un expediente. Son varias carpetas las que reposan en su escritorio ovalado con anotaciones, subrayados, páginas dobladas en la punta y copias de documentos traducidos del inglés al español. “¿Querrán justicia?”, se pregunta una y otra vez Martín Olivares mientras come torta marmoleada con café negro.  “Una novela”, comentó para catalogar el expediente de Estados Unidos en su contra. “Muy sencillo: me quieren para otra cosa que no es la justicia”, acotó Martín Olivares quien acusa al empresario Nelson Mezerhani de estar detrás de toda esa acusación en combinación con otros factores que describe a lo largo de la entrevista.

Martín Olivares estuvo al frente de la Dirección de Investigaciones de la extinta Disip entre 2002 y 2004. Le renunció al entonces vicepresidente José Vicente Rangel, días antes que asesinaran al fiscal Danilo Anderson. Se tomó unas vacaciones que pretendieron interrumpírselas para que dirigiera la investigación sobre el homicidio de Anderson. “Cadete, acérquese al sitio y vea”, le decía un alto jefe militar de entonces para que acudiera la noche del 18 de noviembre de 2004 a la avenida Las Ciencias de Los Chaguaramos donde estaba el cadáver chamuscado del joven fiscal ambiental. Querían que analizara la escena de ese crimen porque a su paso por la Disip, había dado con los responsables de atentados con artefactos explosivos a edificaciones públicas y privadas del año 2003.

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En la actualidad, Martín Olivares, abogado y economista, está dedicado a ofrecer asesorías y escribir artículos sobre el comportamiento de la economía a nivel mundial. Desde el 18 de junio de 2015 Estados Unidos activó a través de Interpol una alerta roja internacional para procurar su captura. Lo requerían en su territorio para juzgarlo en el Distrito Sur de La Florida porque presuntamente se asoció con otras personas y permitir la introducción de al menos 5 kilos de cocaína a Estados Unidos. Y, además, supuestamente aceptó sobornos de narcotraficantes venezolanos y colombianos.

-¿Por qué Estados Unidos quiere juzgarlo?

-Me querrá juzgar o me querrá poner como un testigo protegido. Yo pienso que si me quisiera juzgar hubiese mandado la documentación necesaria a los tribunales venezolanos para que se impartiera justicia. Al ellos rechazar mi extradición, me tratan de arropar jurídicamente para que yo me vea obligado a ir hacia los brazos de ellos a lograr mi libertad en base a una negociación.

-¿Entonces Estados Unidos no quiere juzgarlo sino negociar con usted? 

Claro, si quisieran juicio hubiesen mandado para los tribunales (venezolanos) las pruebas que tienen; porque las pruebas son pruebas aquí, en China y en Francia. Si ellos hubiesen tenido pruebas las hubiesen mandado, si el fin es juzgarme. No les interesaba mandar pruebas a Venezuela, porque no tienen pruebas. Ellos tienen una serie de testimonios de narcotraficantes a quienes les ofrecen rebajarle la pena si acusan a tal o cual persona. Los convenios de extradición Venezuela-Estados Unidos dice que tú tienes que mandar las pruebas.

-¿Usted ha tenido acceso a ese expediente? 

-Jurídicamente no puedes tener acceso al expediente hasta que tú no te presentes allá. Pero por vías alternas he conseguido mucha información del expediente.

¿Qué le ha llamado la atención de ese expediente? 

-Todo el andamiaje de embustes y maniobras que han hecho para crear ese expediente y entre ellos, usan a muchos presos, de múltiples países, narcotraficantes y de venezolanos presos que hoy día están en el país, que usaron como testigos. Aquí ya hay gente que ha pagado (cárcel en Estados Unidos) y están aquí.

-¿Quién mueve los hilos de esa acusación? 

-En Estados Unidos?. La DEA. Pienso que es un equipo multidisciplinario entre fiscales, jueces e intereses económicos. Por eso, si yo veo un expediente donde se me acusa de Walid Makled, de Danilo Anderson (su asesinato), oye yo puedo pensar que es Nelson Mezerhani. Él es uno de los grandes financistas de Marcos Rubio (senador del partido Republicano por el estado de La Florida, Estados Unidos).

-¿Aquí en Venezuela hay personas interesadas en que usted sea enjuiciado en Estados Unidos? 

-Deben existir intramuros. Deben existir varios porque todavía tienen grandes intereses en Venezuela y grupos económicos que les conviene que caiga el Gobierno de Nicolás Maduro.

-En el escenario de que usted fuese llevado ante la justicia estadounidense, qué les diría 

-La verdad. Que soy inocente. Aparte te voy a explicar por qué no creo en ese sistema de justicia. Si soy venezolano y me vas a juzgar en los Estados Unidos, con todo el aparataje de justicia norteamericano donde todo el mundo es americano y yo soy venezolano y toda la caballería que me han lanzado es un libreto montado, no creo que vaya a obtener justicia allá.

-¿Cuál es el futuro de ese proceso penal que le abrieron en Estados Unidos? En algún momento debe haber un cierre.  

-En Estados Unidos hasta que usted no se presente físicamente no se procesa el juicio. Viviré aquí en Venezuela eternamente.

-¿Usted ha pensado en entregarse? 

-Nunca. Porque no voy a entregarme a un país donde no hay justicia. ¿Tú te entregarías a algo donde te van a juzgar y en vez de juzgarte lo que te van es a ejecutar? ¿Pienso entregarme a la justicia americana? No.

¿Ese escenario está descartado? 

-Totalmente. A menos que me secuestren. Si son vías extrajudiciales, las confronto, pero la resistencia la voy a ejercer. No voy a negociar. Ni negocio ni me entrego.

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Glaudimar Hurtado Flores

Glaudimar Hurtado Flores

Periodista.