@ExtraVenezuela / Oct 8, 2020 @ 8:00 pm

La situación de las refinerías venezolanas, todas estatales, es de “colapso operativo”, coinciden los expertos, y siguen sin generar la gasolina necesaria para abastecer el mercado interno, por lo que actualmente, el país con las mayores reservas probadas de petróleo en el mundo “depende de la importación”.

Por Carolina Alcalde / Voz de América

La semana pasada llegaron a Venezuela tres buques con unos 900.000 barriles de gasolina procedentes de Irán para paliar la escasez.

Según los analistas, el desabastecimiento que se registra, con mayor énfasis desde marzo, es consecuencia de una “política de destrucción” de la industria petrolera, que implica corrupción, falta de inversión y mantenimiento, y comenzó desde la administración del expresidente Hugo Chávez.

Consultado por la Voz de América, Eudis Girot, director ejecutivo de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela, afirma que es “falso” que las refinerías se encuentren operativas y que sólo se están haciendo “algunos intentos” para reactivarlas, pues no está garantizada la “confiabilidad en los procesos operacionales”, entre ellos el suministro de los servicios de agua y electricidad.

“En el complejo refinador Paraguaná se están haciendo serios intentos para colocar operativa la refinería de Cardón, que tiene capacidad para producir 75.000 barriles de nafta catalítica y apenas está produciendo 15.000, pero esta planta tiene serios problemas en el compresor de gas húmedo, tiene serios problemas en el interior de la torre, con los platos internos que producen el fraccionamiento de las partículas de petróleo”, explicó.

El dirigente sindical agregó que en el pasado las 4 refinerías más importantes del país tenían capacidad de producir 1.300.000 barriles de petróleo por día, garantizando no sólo el consumo interno sino la exportación.

“La refinería de Puerto la Cruz, con capacidad de procesamiento de 145.000 barriles diarios está totalmente paralizada; la refinería El Palito en Carabobo, con capacidad de procesamiento de 145.000 barriles apenas está produciendo 20.000 barriles de nafta catalítica; la refinería de Amuay totalmente paralizada y la refinería Cardón apenas está produciendo 15.000 barriles de gasolina por día para un consumo nacional que anda por el orden de los 150.000 barriles de gasolina para cubrir el parque automotor”, detalló Girot.

También señaló que otro elemento que se suma a lo que define como “problema holístico general de la gasolina”, es la capacidad de distribución del combustible.

“Venezuela contaba para el año 2012 con 2.500 cisternas gandolas de gasolina y apenas hoy el parque automotor de esas gandolas asciende a 470, es decir, no hay la cantidad suficiente para suministrar y los choferes están sometidos a unas condiciones infrahumanas de trabajo”, manifestó.

Escasez de personal calificado
Iván Freites, secretario de Profesionales y Técnicos de la Federación de Trabajadores Petroleros de Venezuela, coincide al exponer que las refinerías “están totalmente destruidas” y que no están en capacidad de producir ningún tipo de combustible, bien sea gasolina, gas o Diesel.

Además, reitera a raíz del despido de más de 20.000 trabajadores de Petróleos de Venezuela (PDVSA) en 2002, la empresa comenzó a ser manejada de forma política.

“Empezaron a atacar todos los derechos contractuales y laborales de los trabajadores. Teníamos el mejor HCM de Latinoamérica, la jubilación, escuelas, recreación, todo eso se eliminó, y lo más importante que teníamos, el salario”, dijo Freites.

“En 1999, un obrero petrolero tenía un salario básico de 400 dólares y un salario integral de 605 dólares mensuales. Ahora ese trabajador no tiene esos derechos, y el salario de un trabajador petrolero está por debajo de un dólar mensual”, subrayó.

De acuerdo con Freites, actualmente el personal calificado en la industria petrolera “no llega al 10%”.

El 30 de septiembre, el presidente en disputa, Nicolás Maduro, aseguró que tras lograr “levantar” dos refinerías, el país estaba produciendo lo necesario para abastecer al mercado interno.