Las empresas en cualquier país están influenciadas por factores tanto exógenos como endógenos que impactan en su gestión. Ambos se retroalimentan y constituyen el día a día del entorno empresarial. Aprender a gestionar esos factores exógenos, como por ejemplo, la pandemia o las políticas económicas de los gobiernos, es fundamental para mitigar el impacto que tengan estos sobre el tejido de las organizaciones.

Sobre este tema disertó el economista César Aristimuño durante el evento «La Economía y las Empresas Venezolanas ante la Nueva Realidad», que llevó a cabo la firma consultora Aristimuño Herrera & Asociados (AH&H) y www.Extra Venezuela.com.

El especialista en materia financiera resaltó que, en el actual contexto, el sector privado venezolano tiene el enorme reto de lograr que la producción de sus bienes transables no solo sean consumidos en el país, sino que buena parte de ellos vaya al mercado internacional para contribuir en los ingresos por exportaciones de la nación, para lo cual se necesitan condiciones y un marco económico adecuado.

La razón fundamental de esto, afirma Aristimuño, es que si bien Venezuela había vivido durante años del ingreso petrolero, lo cual permitió que la economía del país fuera de las más prósperas y sólidas del mundo, la realidad de hoy es distinta.

Ello se evidencia en la fuerte caída que padece la industria petrolera del país, que pasó de producir cerca de 3 millones de barriles diarios hace 5 años, a generar 340.000 b/d en agosto de año en curso, de los cuales 160.000 fueron producidos por las empresas mixtas, de acuerdo con cifras de la OPEP.

En ese sentido, Aristimuño Herrera & Asociados apunta a un escenario base para el cierre del año 2020 de una producción de 295.000 b/d bajo la premisa de que las empresas mixtas continúen produciendo en Venezuela, y un panorama más negativo de 143.000 b/d solo con la producción de Pdvsa.

Este descenso pone al país en una critica situación de ingresos por exportaciones petroleras, los cuales registran una contracción de -98,1% en los últimos 7 años, al pasar de 85.603 millones de dólares a un estimado de US$1.620 millones en 2020.

De acuerdo con el economista, el sector privado, al igual que el sector público, no tiene la suficiente capacidad de sustituir la caída de ingresos por exportaciones petroleras.

Así pues, Aristimuño señaló que mientras no haya un shock importante en las importaciones va a ser muy difícil retomar la senda del crecimiento, debido a que el sector transable de bienes en el país no es capaz generar autoabastecimiento suficiente. En consecuencia, -afirma el economista- es necesario recurrir a las importaciones para satisfacer las necesidades de consumo de los venezolanos.

El especialista afirma que para ello es imprescindible obtener recursos para importar y encarar la contracción del Producto Interno Bruto (PIB), el cual enfrenta un desplome del -72% en los últimos 6 años.

«Para esto es obligatorio recurrir a los organismos multilaterales. No hay forma de que podamos lograr tasas de crecimiento con los niveles de disminución de importaciones que presentamos en estos momentos», afirmó Aristimuño.

– Una banca multimoneda –

En su disertación, César Aristimuño resaltó que la economía venezolana se ha venido desmonetizando, lo que ha promovido la aparición de nuevos medios de pago digitalizados y cada vez hay menos demanda de billetes.

En ese orden, el economista detalló que que las transacciones en divisas han crecido considerablemente. De hecho, los consumos en efectivo se ubicaron entre 26 y 26 millones de dólares en los últimos 2 meses, mientras que las transacciones con tarjeta de crédito internacional cayeron de 12 millones de dólares en la época prepandemia a US$4,5 millones, aunque se estabilizó al nivel actual de 7,5 millones de dólares.

Asimismo, Aristimuño señaló que el dólar en Venezuela ha perdido 20% de su poder de compra en lo que va de año, frente al 86% que perdió en 2018 y el 35% en 2019.

Ante este escenario, la banca venezolana enfrenta una viabilidad económica y financiera comprometida. La presión del encaje legal incrementa sus costos financieros y limita la capacidad de generación de ingresos e impide cumplir la razón de existir de la banca que es la intermediación financiera. Además la devaluación e inflación aumentan los costos operativos y condiciona las inversiones requeridas para mantenimiento, sustitución y modernización de plataformas tecnológicas e infraestructuras físicas.

El economista señala que la banca progresivamente se irá adecuando a un entorno multimoneda a través del manejo de divisas en efectivo a través de cuentas custodia y monederos en divisas, préstamos en divisas, medios de movilización y pagos, así como créditos indexados.

Vista esta serie de factores, Aristimuño recomienda a las empresas potenciar su gestión multimoneda como elemento para operar y como mecanismo de cobertura, planificar su fuente de fondos, así como adaptar sus procesos operativos, administrativos y logísticos a la nueva realidad.

Destaca que es necesario acelerar los procesos de transformación digital dado que la tecnología llegó para quedarse, así como reforzar las políticas de capital humano a personal clave.