El virus avanza imparable en Venezuela: «Ojalá se estén preparando para la emergencia funeraria»

La revolución se ha inventado una nueva «fiesta» para celebrar en medio de la pandemia: la inauguración del emblemático Poliedro de Caracas reconvertido en un hospital de 900 camas para enfermos de Covid-19. El gobierno ha necesitado dos semanas de acondicionamientos para que la sede del popular concurso de Miss Venezuela pase a formar parte de la red de aislamiento para enfermos no sintomáticos, junto a 66 hoteles.

«Activamos el Poliedro de Caracas, ahí ya casi hemos llegado a 900 camas. Y así estamos activando hoteles para cumplir la meta de que todos los casos confirmados por PCR, así estén asintomáticos, tengan un tratamiento. Es un éxito del modelo venezolano en el tratamiento del coronavirus», adelantó el «presidente pueblo» en medio de críticas de expertos y del equipo de salud del Parlamento democrático ante una estrategia, hospitalizar a todos los pacientes, considerada «desacertada, inoportuna y fuera de los estándares médicos».

La oposición ha reclamado ante el «férreo control policiaco» ejercido contra los que dan positivo en las pruebas, pese a que Venezuela es el país que menos pruebas PCR realiza y también el más lento (10 días para Caracas y más de dos semanas en el interior). Todo ello dentro de una táctica para evitar mayores focos de protesta.

No lo piensa así el «hijo de Chávez»: «En Venezuela hospitalizamos a todos los pacientes con covid-19, aún cuando no presenten síntomas. Es un esfuerzo que mantendremos, ¡la salud es lo primero!».

Todas las imágenes filtradas hasta ahora del interior del Poliedro muestran unos habitáculos mínimos, de 2×3 metros, muy alejados de los hospitales de emergencias de Wuhan o Madrid. El concejal opositor Jesús Armas logró introducirse en el recinto y mostrar al país por adelantado las condiciones actuales de la sala para 12.000 personas, que albergó los mejores conciertos, desde Queen y The Police hasta Paco de Lucía y Iron Maiden.

Sólo recuerdos quedan de la noche «tan linda como esta», el himno tantas veces cantado durante el Miss Venezuela que reunía a gran familia venezolana para disfrutar del concurso de belleza que tanto les divertía y que consideraban como parte de su identidad. Desde la llegada al poder de Hugo Chávez, el chavismo usó sin recato el Poliedro para su propaganda política.

«¡Maduro miente!», disparó el diputado y médico José Manuel Olivares. «Quiere hacer creer que está construyendo un hospital y no es verdad. Se trata de un nuevo foco con posibilidad de alto contagio ¿Qué pasó con las 23.000 camas que tenían para los pacientes covid? Hay 7.000 casos activos y ya no tenemos camas. Mentir en la pandemia es poner en riesgo la vida de los venezolanos», añadió Olivares, quien funge como comisionado presidencial para emergencia de la salud.

La ola imparable de nuevos contagios que sufre Venezuela, con un nuevo récord de 701 nuevos casos y cuatro muertes (según cifras oficiales, que según la Academia de Ciencias corresponden a hace dos o tres semanas), ha llevado a Maduro a hacer un nuevo anuncio en la misma línea del Poliedro: adecuarán los gimnasios verticales para recibir a más pacientes. Según el excandidato presidencial Henrique Capriles, con acceso a estadísticas hospitalarias, cada día se registran 4.000 nuevos casos.

La polémica obra de los gimnasios verticales es otro de los grandes negocios del empresario colombiano Alex Saab, encarcelado hoy en Cabo Verde a la espera de su extradición a EEUU, considerado como el gran testaferro de Maduro y como el principal blanqueador de las finanzas bolivarianas.

SÓLO 300 VENTILADORES Y SIN JABÓN

El colapso inminente de una infraestructura hospitalaria en ruinas tras 21 años de gestión revolucionaria mantiene en alerta a organizaciones y expertos, asustados ante la ola de contagios que se cierne sobre el país. «Esto puede ser una catástrofe a gran escala en las próximas semanas. Ojalá se estén preparando para la emergencia funeraria», vaticinó Susana Raffalli, prestigiosa activista humanitaria vinculada a Cáritas.

Venezuela cuenta sólo con 300 ventiladores, sumando la sanidad pública y la privada, según el diputado Olivares. «Durante la pandemia no han llegado nuevos respiradores, pero sí han comprado máquinas electorales para las fraudulentas parlamentarias de diciembre», avisó el comisionado de Juan Guaidó. «Un escenario caótico», sentenció.

El sistema de salud pública sobrevive a duras penas en Venezuela, golpeado por el derrumbe revolucionario. Según la última encuesta de salud, promovida por el Parlamento, las mascarillas y los guantes fallan en la mitad de los centros médicos. El jabón y el gel desinfectante no se encuentra o falla en el 75% de los casos.

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