¿A quién creerle? La esquizofrénica información oficial no tiene cura

Extra Venezuela Visitar los portales del gobierno puede confundir a muchos. O hacer reír a otros. Porque  mientras un titular asegura que la vicepresidenta Delcy Rodríguez ordenó cuarentena radical, en el siguiente la nueva Tibisay Lucena  estimula a salir para inscribirse en el REP y votar en diciembre, cuando nadie sabe en qué estado estará el contagio del COVID-19 en el país. 

Si a las 12 del mediodía Aristóbulo Istúriz, viceministro del Socialismo Social (así se llama el cargo, en serio), aseguraba  que «la solidaridad es el instrumento para enfrentar a la pandemia mundial», siete horas después  Nicolás Maduro no sólo insistía  en culpar  los «trocheros» venezolanos por el crecimiento del coronavirus y pedía su captura, sino que anunciaba la creación de un correo electrónico, [email protected], para que los delatores escribieran por allí quiénes entraban y por dónde.

Aunque Maduro nunca explicó cómo sapear a los trocheros en caso de que el delator no tenga luz el día en que los vio pasar. O se le cayó Internet o no tiene  computadora ni teléfono inteligente. Ni agua ni jabón, pero eso a la hora de delatar es secundario.

«Caliches» son las noticias que se repiten en las plataformas de  AVN, VTV  y de cada ministerio y organismo estatal. Noticias aburridas y contradictorias, como el gobierno mismo, que se repiten en uno y otro portal con las mismas fotos de Nicolás Maduro diciendo lo mismo siempre y los hermanos Rodríguez repitiendo las cifras catastróficas de todos los días, aunque ya muchos han advertido que esos números tienes 15 días de retraso y que las verdaderas cifras  son mucho pero mucho más graves.

Aunque- hay que reconocerlo-, solo una información extraída del portal de VTV  resultó realmente interesante. Ocurre que el gobierno o las autoridades de seguridad crearon el llamado «Operativo Aguafiestas» con el objetivo de constatar que las calles de la capital se encuentren totalmente desoladas en horas nocturnas como medida de prevención ante el virus, según dice la información oficial.

Es decir, que si a alguien se le ocurre celebrar un cumpleaños y armar el zaperoco habitual, pues allí llegará la autoridad competente y zuaj, sacará a todo el mundo de la casa, se llevará detenidos a los responsables y les darán a todos un curso completo sobre los peligros del virus en el cuerpo humano. Buenísima en verdad la iniciativa. Solo que en este caso también la esquizofrenia oficial hace su aparición porque si quien arma la rumba vive en  Los Naranjos, tiene amigos en el gobierno y le vigilan el bonche con Casa Militar, pues  el detenido terminará  siendo el comisario Javier Gorriño que denunció la irregularidad, mientras los responsables de hacer la fiesta siguieron libres a pesar de su  irresponsabilidad.

Entonces, ¿A quién le hacemos  caso? ¿Salimos en plena cuarentena a inscribirnos en el REP  violando las órdenes de Delcy? ¿Sapeamos a los «trocheros» o  demostramos nuestra solidaridad y les ayudamos a regresar a su país, de donde se fueron por culpa del gobierno que ahora los manda a detener? ¿Hacemos bonches si tenemos palanca o nos cae el Operativo Aguafiestas y vamos detenidos?Lo cierto es que basta con asomarse a la información oficial para constatar un viejo rumor sobre las contradicciones que se viven al interior de la revolución, como diría un comunista-vintage de los que nos gobiernan: que ni para hacer hallacas se  ponen de acuerdo por allá en Fuerte Tiuna.

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