¿Quién es Sara Giromini, la líder del grupo radical de ultra derecha ‘300 de Brasil’ que apoya a Bolsonaro?

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Complejas semanas ha tenido Sara Giromini, de 27 años, quien fue detenida recientemente luego de que creciera la tensión en Brasil entre el poder judicial y el ejecutivo, este último presidido por Jair Bolsonaro. La mujer es investigada debido a que es sindicada como líder de una organización llamada ’300 de Brasil’ a la que se le acusa de buscar un autogolpe de estado para empoderar más al actual mandatario y de esa forma frenar los intentos de contrapeso del Poder Judicial y Legislativo.

La Justicia brasileña la acusa formalmente de ser la encargada de captar recursos para financiar constantes protestas e instigar contra las fuerzas de seguridad nacional. La joven es también apodada Sara Winter, en honor a la espía nazi de nacionalidad inglesa llamada Sarah Winter, quien integró la Unión Británica Fascista.

Los ’300 de Brasil’ pertenecen a la extrema derecha y en la que hay acérrimos seguidores del presidente Jair Bolsonaro. Como señala El Mundo de España hace algunas semanas, Giromini fue la encargada de instalar un numeroso campamento en la capital Brasilia que lanzó fuegos artificiales contra el edificio del Tribunal Supremo Federal, ubicado en la plaza de los Tres Poderes, a los gritos de “prepárense, bandidos del Supremo”, como revelan algunos videos grabados que se viralizaron en redes sociales posteriormente.

Integrantes de los ’300 de Brasil’ lanzaron fuegos artificiales contra el edificio del Tribunal Supremo Federal en apoyo al presidente Jair Bolsonaro.

Los ’300 de Brasil’ han acusado que tanto el Tribunal Supremo y el Congreso Nacional “no dejan gobernar” al Presidente. Además de manifestaciones propias de cualquier movimiento social, la mujer en redes sociales ha llamado a que los jueces del Supremo “sean apartados por la ley o por las manos del pueblo” y apoya abiertamente el “exterminio de la izquierda”. Incluso la líder reconoció que algunos integrantes del campamento de ayuda a Bolsonaro estaban conveniente armados por “por su propia seguridad”.

La polémica mujer incluso amenazó al juez del Supremo Alexandre de Moraes prometiendo “convertir (su vida) en un infierno”. Esto porque la autoridad está investigando una presunta maquinaria de ‘fake news’ que mantendría el propio Gobierno para desgastar a sus enconados adversarios políticos y el relacionado con la organización de manifestaciones antidemocráticas.

Sara se ha definido a sí misma como “provida, proDios, proarmas”, pero antiguamente ella fue parte del grupo feminista ucraniano Femen. Incluso no dudaba en escribirse la frase “Fora Bolsonaro” (Fuera Bolsonaro) en el pecho descubierto e incluso llegó a “castrar” un muñeco del entonces diputado, quien fue tristemente conocido por sus provocaciones machistas. Pero según algunas líderes del grupo ella fue expulsada en 2012, por “desaparecer” luego de recibir el dinero para una protesta que nunca realizó, junto con ser acusada de difundir mentiras acerca de Femen. Lo que no está claro es si ella se escondía como fachada de su ultraconservadurismo.

¿Cómo operan los ’300 de Brasil’?

Según la fiscalía la organización ultraderechista es una “milicia armada” y por eso ordenó desmantelar el campamento realizado en Brasilia. Pero eso no lo dejó sin manifestarse puesto que igual algunos integrantes traspasaron las barreras de seguridad dispuestas por la policía y lanzaron fuegos de artificio y petardos contra el edificio del Tribunal Supremo. Incluso el grupo en junio protestaron contra la Corte en la noche con máscaras y antorchas, de forma similar a la que emplea el Ku Klux Klan en Estados Unidos.

Los ’300 de Brasil’ han imitado en algunas ocasiones la estética del Ku Klux Klan en Estados Unidos.

Según señala Infobae de Argentina la periodista Jessica de Almeida se infiltró en el grupo de Telegram de la organización en donde se planeó realizar el campamento que tenía por objetivo poner “fin de la corrupción y la izquierda en Brasil”. Según de Almeida el grupo tenía más de 3.000 miembros y eran persuadidos con mensajes como dar “sudor y sangre para exterminar a la izquierda” y estar preparados si se presentaba la oportunidad de mantener un enfrentamiento físico.

Según la periodista expresó que en la red social “al principio (se expresaban) objetivos muy generales. Se hablaba de proteger la soberanía popular y esas cosas. Pero comencé a estar atenta cuando compartieron un documental sobre la Primavera Árabe. Luego vi que estaban entrenando personas para ir a Brasilia, para darles ‘sudor y sangre’, para enfrentar la posibilidad de ir a prisión… Todo esto junto con una especie de entrenamiento. Y había además todo un juego de palabras: ‘No eres un militante, eres un militar’”. Incluso la profesional aseguró que a cada uno de los participantes del movimiento “se les dijo que usaran ropa cómoda para luchar contra otras personas. Ese fin de semana, las enfermeras y la fotógrafa Dida Sampaio fueron golpeadas (en una manifestación contra el Gobierno por cómo encaró el coronavirus) y (el grupo de Sara) publicó que eso era solo el comienzo, que iban a elevar el tono. Entonces dije: “Wow, esto se está poniendo seri””.

Según numerosos medios de comunicación brasileños la periodista denunció el caso a la Policía Civil de Brasilia y que, temerosa de ser perseguida por integrantes de la agrupación, aceptó la ayuda del oficial de policía Leonel Radde, de Rio Grande do Sul, para llevar de esa forma la denuncia al Ministerio Público.

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