New York Times: Un chico de once años logra una hazaña en patineta que supera el 900 de Tony Hawk

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Gui Khury tenía una patineta desde antes de nacer, gracias a su padre, Ricardo.

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“Era solo un niño pequeño, pero era muy valiente”, dijo Ricardo Khury en una entrevista telefónica. “Así es cómo todo empezó, era el pequeño que aterrizaba en las grandes rampas”.

A los cuatro años, Gui ya tomaba clases de skateboarding —monopatinaje— en la YMCA en la ciudad playera de Encinitas, California. Un año después, aterrizaba en medio tubo y se elevaba sobre el borde de la rampa vertical a altas velocidades.

“Pensé que podía hacerlo”, dijo Gui algunos días después de completar el truco, todavía extasiado. “Solo seguí intentándolo”.

Este mes, el niño de 11 años se convirtió en el primer monopatinador en lograr un 1080 en un medio tubo —un truco en el que hay que girar tres veces completas en el aire, 1080 grados, antes de lograr un aterrizaje en la rampa vertical—.

Cuando Gui nació, en 2008, el monopatinaje gozaba de popularidad en la cultura tradicional. Habían pasado nueve años desde que Tony Hawk logró el 900 —dos vueltas y media— en los X Games. La franquicia de videojuegos Tony Hawk’s Pro Skater ya había lanzado su decimoprimer título. Bob Burnquist había construido su Mega Rampa, con una altura de ocho pisos, la cual permitía a los monopatinadores alcanzar 88 kilómetros por hora y atravesar una separación de 21 metros. Jóvenes prodigiosos como Ryan Sheckler y Nyjah Huston ya habían ganado sus primeras medallas en los X Games.

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Credit…Isabella Lanave para The New York Times

Desde hace mucho tiempo, los skaters jóvenes han sido catapultados a la fama con trucos que parecían imposibles. Nos ilusionan y desafían a la gravedad para hacer avanzar al deporte.

Así que cuando la familia se mudó a Curitiba, en el sur de Brasil, construyó una rampa en una bodega para que su hijo practicara. “Después de que construí la rampa aquí, logró su primer McTwist”, dijo Ricardo, al describir un giro de 540 grados por la espalda. “Solo tenía 7 años. Eso es muy muy difícil para un skater. Tres meses después de eso, había logrado su primer 720 y se convirtió en la persona más joven en lograrlo”.

Había múltiples parques de patinaje cerca de la casa de la familia en el sur de California, y Ricardo rápidamente se dio cuenta de las habilidades de su hijo.

Gui y su padre, que actúa como un entrenador informal y videógrafo celular, fueron hasta la bodega un día después de terminar las clases desde casa. Gui intentó e intentó hacer el 1080, pero no lograba aterrizar y se deslizaba hacia abajo de la rampa con sus protectores de rodilla.

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Credit…Isabella Lanave para The New York Times

Cuando la pandemia de coronavirus causó el cierre de las escuelas en Brasil, Ricardo se dio cuenta de que su hijo podía beneficiarse de la pausa que haría en muchas de las otras actividades de su vida cotidiana. Gui tendría más tiempo para entrenar, podía comer bien en casa y tendría acceso ilimitado a las únicas instalaciones atléticas que necesitaba. La rampa vertical en la bodega se ubica a veinte minutos de su casa y también existe una rampa más pequeña en el patio trasero de su hogar.

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Skater Gui Khury lands a 1080 in Brazil

Luego de tres giros completos, las rueditas de la patineta de Gui tocaron el suelo. Sus rodillas se tambalearon un poco —estaba un poco más abajo en la rampa de lo ideal—, pero pudo enderezarse y la celebración comenzó.

Tenía la confianza de que podría lograrlo en algún momento. Y lo hizo, después de apenas diez intentos.

“Se puede recuperar de un aterrizaje que no es perfecto”, dijo Hawk. “Esa es una de sus características. Puede salir en cuclillas de un aterrizaje que no es recto, y muy pocas personas pueden hacerlo”.

Hank, que ha patinado con Gui en el sur de California y observó el progreso del joven atleta, ha conectado tanto con la recuperación de Gui como con el truco en sí.

En 2012, otro joven patinador, Tom Schaar, consiguió un 1080, este en una Mega Rampa, una estructura enorme con una larga entrada y una cuarto de tubo más alto para dejar que los patinadores aumenten la velocidad y se eleven por encima del borde, dándoles más tiempo para realizar trucos aéreos (y más espacio para dolorosos fallos).

Gui lanzó su casco al aire, se recostó en el centro de la rampa y gritó “DIOS MÍO” mientras los patinadores alrededor gritaban y chillaban. Pero no muchos pudieron decir que se sorprendieron al ver este hito en una rampa vertical.

Gui tiene mucho por hacer durante su tiempo en cuarentena. Ya logró aterrizar exitosamente el 1080 de nuevo, y busca hacerlo en una competencia tan pronto como se reinicien los eventos.

“Es todo una cuestión de línea de base y perspectiva”, dijo Josh Friedberg, director ejecutivo de U.S.A. Skateboarding, el órgano rector que organiza al equipo estadounidense para los Juegos Olímpicos de Tokio. “El monopatín es interactivo. Todo se construye en los hombros de las personas que te han precedido”.

También está ansioso por volver a practicar en California con sus héroes, Hawk y Burnquist. Por ahora, tendrá que conformarse con su propia rampa vertical en Curitiba. Afortunadamente, tiene un equipo sólido que lo apoya, incluido el perro de la familia, Toni, que corre hacia Gui y le lame la cara cuando cae en la rampa.

Dijo que su parte favorita del deporte es aprender nuevos trucos, y ya tiene en la mira un 1260, el cual añadiría otra media vuelta al 1080.

Hawk tuvo una gran respuesta a eso. “Me siento muy afortunado de ser testigo de esta nueva generación y participar al mismo tiempo”, dijo él. “Soy mucho mayor de edad; podrían considerarme como un monopatinador anquilosado”.

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Credit…Isabella Lanave para The New York Times

“Todo es un sueño”, dijo Gui. “Una de las mejores cosas del monopatinaje es escuchar a tus héroes decir: ‘Oye, qué buen truco. Felicidades’”.


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